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Ya se limpiaron más de 7.000 pintadas vandálicas en las montañas de Mendoza

Desde la Fundación ProMontaña advierten que el vandalismo en la cordillera es un daño deliberado y creciente.

La lucha contra las pintadas vandálicas en la montaña mendocina avanza, aunque lejos de resolverse. Claudio Mellimaci, presidente y socio fundador de la Fundación ProMontaña, aseguró que ya se limpiaron más de 7.000 grafitis en roca, una tarea que describió como “una batalla piedra por piedra” a lo largo de rutas, túneles y parajes cordilleranos.

En diálogo con Radio Nihuil, el referente ambiental fue contundente al definir el problema: “No es una travesura, es un crimen premeditado”, sostuvo, y explicó que detrás de cada pintada hay una decisión consciente de dañar el entorno natural. Para Mellimaci, el foco debe correrse de la indignación a la prevención, apostando a la educación y al compromiso social.

En ese sentido, remarcó que la denuncia ciudadana es una herramienta clave. “Hoy el celular es irrefutable para filmar, sacar una foto y denunciar. Lo tenemos que usar”, insistió. Según explicó, los casos de vandalismo ambiental pueden denunciarse de forma online ante el Ministerio Público Fiscal, específicamente en la Fiscalía Nº 5 de Delitos Ambientales, y el trámite no lleva más de diez minutos. Además, aclaró que ProMontaña también puede canalizar denuncias para quienes no se animen a realizarlas.

Mellimaci destacó que la viralización de hechos recientes, como el caso de turistas sorprendidos vandalizando la montaña, marcó un punto de inflexión cultural. “El que filma y denuncia se convierte en un preventor ambiental natural”, afirmó, y llamó a que ese rol se multiplique en toda la sociedad, tanto en zonas rurales como urbanas.

La tarea de limpieza, lejos de ser sencilla, implica riesgos físicos y altos costos. Desde ProMontaña utilizan tres métodos principales para remover la pintura de la roca: arenado neumático, tratamiento químico con gel decapante e hidrolavado, este último considerado el más eficiente pero también peligroso. “Yo casi pierdo un dedo”, confesó el referente ambiental, al graficar las dificultades del trabajo.

En cuanto al financiamiento, Mellimaci fue claro: la mayoría de los recursos salen de su bolsillo y de su trabajo personal, con el acompañamiento de su familia. Si bien reconoció aportes puntuales del Estado para intervenciones específicas, reclamó la creación de un fondo estable y permanente que permita sostener las tareas de limpieza sin depender de ayudas esporádicas.

El problema, advirtió, no se limita a la montaña. Como ejemplo mencionó la limpieza del frente de la Biblioteca San Martín, una obra que costó más de medio millón de pesos y que, pese a haber sido restaurada, volvió a ser vandalizada meses después. “Por eso insisto: denunciar lleva diez minutos y es clave para empezar a cambiar esta realidad”, concluyó.

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