La intensificación del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados internacionales y provocó un fuerte salto en la cotización del petróleo. El barril de Brent, referencia para gran parte del mundo, alcanzó los US$ 87,90 con una suba del 7,09%, mientras que el WTI avanzó un 6,62% hasta los US$ 84,51, impulsados por la creciente tensión militar en la región y el temor a interrupciones en el abastecimiento de crudo.
El nuevo escenario se profundizó tras los ataques de Estados Unidos y Arabia Saudita contra grupos armados en Irak vinculados a Irán, sumados a la preocupación por la seguridad en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural comercializado en el mundo. Los analistas advierten que cualquier restricción en ese corredor marítimo podría generar nuevas subas en los precios internacionales de la energía.

En Argentina, un incremento sostenido del valor internacional del petróleo podría traducirse en aumentos en los combustibles, aunque no de manera automática. Si bien el precio de las naftas y el gasoil depende también del tipo de cambio, los impuestos y la política de las petroleras, un barril más caro eleva los costos de producción y refinación. En ese contexto, si la tensión en Medio Oriente se mantiene durante varias semanas, las empresas podrían solicitar nuevas actualizaciones en los surtidores para compensar el mayor costo del crudo, especialmente en un mercado donde los valores locales buscan seguir la evolución internacional.
Por ahora no hay anuncios de incrementos inmediatos, pero el comportamiento del conflicto y de los mercados energéticos será determinante. Si el barril se acerca o supera los US$ 100, como proyectan algunos analistas en caso de una mayor escalada bélica, aumentarán las posibilidades de nuevos ajustes en el precio de los combustibles en el país, con impacto también en los costos del transporte, la logística y, en consecuencia, sobre la inflación.
