El 28 de marzo de 1941, la escritora británica Virginia Woolf, una de las figuras más influyentes de la literatura moderna del siglo XX, puso fin a su vida a los 59 años. Su suicidio marcó el final de una carrera brillante, dejando una huella indeleble en la literatura y el feminismo.
Un poco de su historia
Virginia Woolf nació en 1882 en Londres y desde joven mostró una inclinación por la escritura y la exploración de nuevas formas narrativas. Junto a su esposo, Leonard Woolf, fundó la editorial Hogarth Press, donde publicó obras propias y de otros autores vanguardistas. Entre sus novelas más destacadas se encuentran La señora Dalloway, Al faro y Las olas, en las que experimentó con el monólogo interior y una prosa poética que revolucionó la literatura.
A lo largo de su vida, Woolf enfrentó episodios recurrentes de depresión, exacerbados por las tensiones de la Segunda Guerra Mundial y el temor a una nueva crisis mental. El 28 de marzo de 1941, tras escribir una carta de despedida a su esposo, se llenó los bolsillos de piedras y se sumergió en el río Ouse, en Sussex. Su cuerpo fue hallado días después, confirmando lo que muchos temían: la pérdida de una de las voces más innovadoras de su tiempo.
Sin embargo, la escritora le dejó a su amado una carta de despedida, donde explica poéticamente lo que sucedía en su cabeza y un adiós para siempre:

