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Video: apareció un “hada rosa” en Mendoza y emocionó a todos los ambientalistas

Un pichiciego fue registrado en la Reserva de Ñacuñán, y el hallazgo es considerado una señal alentadora para el ecosistema mendocino.

Un pequeño movimiento en la arena alcanzó para despertar asombro y ternura. Un ejemplar de pichiciego, conocido popularmente como el “hada rosa”, fue filmado en la Reserva de Biosfera Ñacuñán, en Santa Rosa, y el registro ya es celebrado por ambientalistas y científicos.

El animal, cuyo nombre científico es Chlamyphorus truncatus, mide apenas entre 7 y 11 centímetros y posee un caparazón de tono rosado pálido que le da su apodo. Es el armadillo más pequeño del planeta y uno de los mamíferos más difíciles de observar en estado silvestre.

Su comportamiento es estrictamente nocturno y pasa la mayor parte de su vida bajo tierra, donde excava túneles en suelos arenosos. De hecho, expediciones científicas internacionales han permanecido meses en campo abierto sin lograr siquiera un solo registro visual de la especie. Por eso, cada aparición documentada adquiere un valor excepcional.

El reciente avistamiento en Ñacuñán —una reserva reconocida como área protegida— no solo representa una curiosidad biológica. Para los especialistas, es una confirmación de que el ecosistema del desierto mendocino mantiene condiciones aptas para la supervivencia de especies extremadamente sensibles.

El director de la Dirección de Áreas Protegidas, Iván Funes Pinter, subrayó que este tipo de registros refuerzan la importancia de conservar ambientes completos y no solo paisajes. Según explicó, cuando se preservan las dinámicas ecológicas, se garantiza que animales únicos como el pichiciego puedan sostener poblaciones viables.

Este diminuto armadillo cumple un rol silencioso pero clave en el monte árido. Se alimenta principalmente de hormigas y larvas, ayudando a regular poblaciones de insectos, y al excavar contribuye a airear el suelo y mejorar la infiltración de agua, un recurso escaso y vital en regiones desérticas.

En Mendoza, la especie fue declarada Monumento Natural Provincial mediante la Ley 6.599, lo que le otorga un régimen especial de protección. No es un dato menor: el pichiciego es extremadamente sensible al estrés y no sobrevive en cautiverio, por lo que cualquier intervención humana puede resultar letal.

Ante un eventual encuentro, las autoridades recomiendan no tocarlo ni manipularlo, observarlo a distancia y dar aviso inmediato al 911 o a organismos ambientales. En un territorio donde la biodiversidad enfrenta múltiples amenazas, la reaparición del “hada rosa” se convierte en una postal tan tierna como esperanzadora para el campo mendocino.

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Por: Ignacio Cuquejo