Las vacaciones dejaron de ser una posibilidad garantizada para una gran parte de la población. Un estudio reveló que casi la mitad de los argentinos no pudo tomarse descanso en el último año debido a la caída del poder adquisitivo, lo que profundiza desigualdades en el acceso al ocio.
El relevamiento expone que un 46% de la población que resignó el descanso anual en un contexto donde, pese a una inflación relativamente baja, los ingresos no logran recomponerse y los presupuestos familiares continúan ajustados. En este escenario, las vacaciones dejaron de ser un derecho accesible y pasaron a ser una decisión atravesada por restricciones económicas.
Desde la consultora privada advirtieron que “mientras una parte de la población resigna completamente el descanso, otra logra viajar, incluso fuera del país, profundizando las desigualdades en el acceso a las vacaciones”. El informe también señala que la caída de los salarios reales, en comparación con el acumulado del Índice de Precios al Consumidor (IPC), condiciona la posibilidad de salir a veranear.

Entre quienes no pudieron tomarse vacaciones, el 56% indicó la falta de recursos económicos como motivo principal. Un 21% lo atribuyó a un cambio laboral, mientras que el 12% priorizó objetivos personales o profesionales. Otras causas representaron el 11% restante. Además, un 29% afirmó que preferiría reducir su jornada laboral antes que tomarse vacaciones.
En contraste, entre quienes sí viajarán, 6 de cada 10 planean hacerlo entre diciembre y marzo. El 27,8% eligió Brasil, superando a la Costa Atlántica, que concentró el 24% de las preferencias. También aparecen Europa (6,5%) y destinos como el Caribe o Estados Unidos, aunque por debajo del 10%.
La encuesta “Hábitos de viaje y ahorro”, realizada entre octubre y noviembre de 2025, mostró que el efectivo sigue siendo el método de pago más utilizado en el exterior, con un 43,6%, para evitar recargos. Un 14,2% recurre a billeteras digitales, una tendencia en crecimiento.
“El estudio ayuda a reconfirmar que a los argentinos nos encanta viajar, pero ahora se hace con una lógica más racional”, explicó Manuel Beaudroit, CEO de belo. “El usuario evalúa tanto la experiencia como la forma de pago”, concluyó.
