El panorama universitario en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) para este nuevo ciclo lectivo refleja un cambio profundo en la mentalidad de los ingresantes. Según Julio Aguirre, secretario académico de la institución, los jóvenes ya no eligen su futuro solo por vocación, sino con un ojo puesto en la rentabilidad y la rapidez con la que podrán insertarse en el mercado laboral.
En declaraciones a MDZ Radio, Aguirre confirmó que la universidad mantiene sus niveles habituales de convocatoria, con una estimación de entre 6.500 y 7.000 nuevos estudiantes distribuidos en una oferta de 140 carreras.
La distribución académica se reparte de la siguiente manera:
- 35%: Ciencias Económicas, Derecho y áreas sociales.
- 30%: Carreras tecnológicas, ingenierías y ciencias exactas.
- 30%: Humanidades, artes y profesorados.
- 5%: Ciencias de la Salud.
Tras el auge de las disciplinas vinculadas a la salud durante la pospandemia, el interés por estas áreas ha comenzado a descender. En contraste, las tecnicaturas y propuestas de formación técnica ganan terreno de forma sostenida.
“Las carreras cortas, orientadas al aprender haciendo, son las que experimentan mayor crecimiento”, señaló Aguirre, destacando el rol del Instituto Tecnológico Universitario (ITU) y la creación de trayectos intermedios, como la nueva tecnicatura en operaciones mineras en San Rafael.
El funcionario puso el foco en un fenómeno creciente: los ingresantes consultan activamente sobre la inserción laboral y el potencial nivel de ingresos antes de inscribirse. “Ya tienen muy en la cabeza cuánto van a ganar”, admitió.
Este pragmatismo se explica, en parte, por el contexto económico actual, que empuja a los estudiantes a buscar formatos universitarios más ágiles —de máximo tres años— para poder trabajar pronto. Las carreras de larga duración, que requieren una dedicación exclusiva (como Medicina, donde se estiman unas 40 horas semanales de estudio), se perciben hoy como desafíos más complejos de sostener.
Sin embargo, esto no implica el fin de las carreras tradicionales. Aguirre aclaró que disciplinas como Derecho, Contabilidad o las ingenierías clásicas siguen conservando una demanda sólida. “No han desaparecido los estudiantes de esas áreas”, concluyó, dando cuenta de un ecosistema universitario que convive entre la tradición y la urgencia de los nuevos tiempos.
