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hallazgo científico

Una planta mendocina podría frenar el cáncer de piel más agresivo, según estudio del CONICET

Investigadores locales confirmaron que el “pájaro bobo” inhibe el crecimiento y la metástasis del melanoma en modelos animales.

En un hallazgo que podría cambiar el panorama de las terapias oncológicas, científicos del CONICET confirmaron que la Tessaria absinthioides, conocida como “pájaro bobo”, presenta propiedades que inhiben el crecimiento tumoral y la metástasis del melanoma, uno de los cánceres de piel más agresivos y resistentes a los tratamientos convencionales.

El estudio, desarrollado por el Laboratorio de Fitomedicina del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU, CONICET-UNCUYO), demostró que la decocción de esta planta —utilizada tradicionalmente en la medicina popular— ejerce efectos antitumorales y antimetastásicos tanto in vitro como in vivo, sin provocar toxicidad sistémica. Esto la posiciona como una alternativa prometedora en pacientes que no pueden acceder o tolerar la quimioterapia.

“La accesibilidad a estos tratamientos complementarios podría representar un antes y un después para quienes no encuentran respuesta en la medicina convencional”, aseguró Carlos Gamarra Luques, investigador a cargo del proyecto. Entre 2017 y 2024, el equipo comprobó que el extracto no solo afecta las células de melanoma, sino que presenta acción selectiva contra otros tipos de cáncer —como el cervicouterino, colorrectal, mamario y glioblastoma—, con menor impacto sobre células no tumorales.

La planta, autóctona de Mendoza y distribuida desde Argentina hasta México, es resistente a la sequía y crece sin intervención humana. Sus compuestos activos fueron identificados y cuantificados en distintas cosechas, lo que permitirá avanzar en la detección de los responsables de sus efectos anticancerígenos.

El trabajo también incluyó rigurosos estudios de toxicidad siguiendo normas internacionales, descartando riesgos en administraciones agudas, repetidas y crónicas. Para Gamarra Luques, el valor de la medicina tradicional como base para investigaciones científicas es innegable, y el “pájaro bobo” es un ejemplo de cómo el conocimiento ancestral puede integrarse a la oncología moderna.

“La búsqueda de terapias complementarias es clave en un contexto donde el cáncer sigue en aumento. Nuestro objetivo es aportar evidencia que permita su uso como agente complementario, no sustituto, de los tratamientos convencionales”, concluyó el científico.

Aunque la investigación todavía se encuentra en etapas iniciales, los resultados sientan un precedente para futuros estudios que podrían transformar esta planta en un aliado clave contra el cáncer, fortaleciendo el vínculo entre la ciencia y la medicina tradicional.

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Por: Redacción NDI