Una auditoría oficial encendió las alarmas sobre el funcionamiento del complejo fronterizo Complejo Fronterizo Los Libertadores, uno de los cruces terrestres más transitados entre Argentina y Chile. El informe detectó irregularidades que podrían permitir el ingreso de vehículos sin atravesar los controles migratorios y aduaneros, una situación considerada de alto riesgo para la seguridad fronteriza.
El relevamiento quedó plasmado en el Informe N° 854 de 2025 elaborado por la Contraloría Regional de Valparaíso, que analizó el funcionamiento del complejo entre enero de 2024 y marzo de 2025. Allí se advierte que existe una vulnerabilidad en los accesos que permite a vehículos provenientes de Argentina ingresar por el carril destinado a la salida de Chile, lo que en la práctica habilitaría evitar por completo los controles obligatorios.
Según el documento, la falla ya había sido advertida desde 2021, pero hasta el momento no se habían implementado medidas para corregirla.
Ante este escenario, el organismo de control ordenó iniciar sumarios administrativos contra la Dirección Regional de Aduana de Los Andes y la Delegación Presidencial Regional de Valparaíso, que tendrán un plazo de 15 días hábiles para comenzar las investigaciones internas.

La auditoría también detectó serias limitaciones en los sistemas de vigilancia del complejo, que podrían facilitar ingresos irregulares.
Entre los problemas señalados se encuentran:
- Ausencia de un circuito completo de cámaras perimetrales.
- Presencia de puntos ciegos que dificultan la supervisión del área.
- Un sistema de monitoreo que solo permite observar imágenes en tiempo real, sin registros históricos para revisar eventos pasados.
Estas deficiencias, según el informe, debilitan la capacidad de control en un paso fronterizo estratégico para el comercio y el turismo entre ambos países.

Otro de los aspectos cuestionados por la Contraloría fue el bajo nivel de fiscalización aduanera. Durante el período analizado, solo se revisó el 2,99% de las Declaraciones de Ingreso (DIN) y el 0,42% de los Documentos Únicos de Salida (DUS), cifras que el organismo consideró insuficientes para un complejo de alto tránsito internacional.
El informe también señala una utilización limitada del camión escáner destinado al control de cargas, que en la práctica funcionó principalmente durante el día —entre las 8 y las 16— pese a que el paso opera las 24 horas.
Además, el equipo registró 54 días completos sin funcionamiento del escáner por fallas técnicas, mantenimiento o falta de personal capacitado, y otros 25 días en los que operó menos de cinco horas.
A esto se suma un problema logístico: el escáner no cuenta con conexión eléctrica permanente y depende de un generador, lo que obliga a trasladarlo semanalmente para cargar combustible, dejando temporalmente al complejo sin ese recurso de control.
Procedimientos cuestionados
La auditoría también observó prácticas operativas que podrían comprometer los estándares de seguridad. En algunos procedimientos de fiscalización se utilizaron teléfonos personales y aplicaciones externas para tomar y enviar imágenes, un método que no forma parte de los protocolos oficiales.
En el plano aduanero, el documento advierte sobre irregularidades en autorizaciones de aforo en destino, una modalidad que podría abrir la puerta a manipulaciones de mercadería, subdeclaración de cargas o posibles evasiones tributarias.
El informe dejó al descubierto así una serie de debilidades en el principal acceso terrestre entre ambos países, un paso clave cada temporada para miles de argentinos que cruzan la cordillera rumbo a Chile.
