El volcán Peteroa, ubicado en la frontera entre Malargüe y Curicó (Chile), volvió a mostrar signos de actividad durante la madrugada del viernes 3 de octubre. Según el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), a través del Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV), las cámaras de monitoreo detectaron emisión de ceniza volcánica que alcanzó 250 metros sobre el cráter, con dirección hacia el sureste.
Los especialistas informaron que el fenómeno estuvo acompañado por variaciones en las señales sísmicas, lo que sugiere un aumento en la liberación de gases. Además, imágenes satelitales y sobrevuelos confirmaron cambios en el cráter, entre ellos una reducción en el nivel de agua de la laguna interna.

De acuerdo con los informes, estos procesos están vinculados a un incremento en la actividad hidrotermal del sistema volcánico, lo que podría derivar en episodios más enérgicos. Si bien hasta el momento no se registran erupciones de gran magnitud, no se descartan explosiones menores, emisiones más intensas de gases ni columnas de ceniza de baja altura.
Las autoridades mantienen el alerta técnica amarilla y continúan trabajando en conjunto con el Observatorio Volcanológico de Chile para un monitoreo constante de la situación.
El complejo Planchón-Peteroa se encuentra entre los de mayor riesgo en Argentina, ocupando el puesto N°2 del Ranking de Riesgo Volcánico. En territorio argentino, las localidades más cercanas son Las Loicas, Bardas Blancas, Los Molles y los centros de esquí El Azufre y Las Leñas, todas ubicadas a menos de 100 kilómetros. También está próximo el Paso Internacional Vergara, que conecta con Chile y que podría verse afectado en caso de intensificación de la actividad.
La reactivación del Peteroa recuerda que la cordillera mendocina convive con uno de los sistemas volcánicos más vigilados del país.
