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Un mendocino prueba los trajes espaciales que usarán los astronautas en Marte y la Luna

Es el único argentino que participa en las pruebas de los trajes espaciales diseñados para futuras expediciones a otros planetas.

El ingeniero mecatrónico Marcos Bruno (30), oriundo de Mendoza, está cumpliendo uno de sus mayores sueños: formar parte de una misión análoga financiada por la NASA en Dakota del Norte, donde se prueban los trajes espaciales que usarán astronautas en la Luna y Marte. Es uno de los tres sudamericanos —y el único argentino— seleccionado para esta experiencia única.

Desde el centro de simulación, Bruno explicó que están “probando varios elementos con miras a entender los desafíos que enfrentarán los astronautas en otros ambientes, como la Luna y Marte”. Entre esos desarrollos se encuentra un sistema de taladro acoplado al brazo del traje, diseñado en Córdoba, que permitirá realizar perforaciones en futuras misiones espaciales.

Por las condiciones del experimento, los participantes tienen conectividad limitada, ya que deben mantenerse aislados del mundo exterior para replicar las condiciones de una expedición real. “Dentro de los trajes, las manos son una de las partes más reforzadas y difíciles de mover, por eso adaptamos los mecanismos para lograr precisión en tareas simples”, explicó Bruno a Los Andes, que se comunica por correo electrónico durante los breves lapsos de conexión.

Esta es la cuarta misión análoga del mendocino, quien ya participó en experiencias similares en 2016, 2019 y 2021. Actualmente, comparte equipo con el peruano Luis Díaz y el colombiano Andrés Reina, bajo la dirección del argentino Pablo De León, considerado una eminencia mundial en diseño de trajes espaciales.

Además de probar equipamiento de astronautas, Bruno participa en experimentos sobre eficiencia hídrica y uso de raíces activas, proyectos que buscan optimizar recursos en entornos extremos. “Cada misión me acerca un paso más a mi sueño de toda la vida: convertirme en astronauta”, confiesa.

La misión comenzó el 1 de octubre y finalizará el 12, con el apoyo de instituciones públicas, entre ellas el Ministerio de Producción de Mendoza, y del sector privado.

Bruno recuerda que su vocación nació a los 21 años, cuando integró su primera misión análoga. “Siempre fui fanático de la ciencia, la tecnología y el espacio. Estas misiones simulan entornos extraterrestres para probar equipamiento y procedimientos reales, porque en el espacio no hay margen para errores”, sostiene.

El ingeniero también participó en proyectos con Satellogic y SpaceX, logrando enviar un equipo al espacio para recopilar datos de temperatura. “Cada vez que veo pasar mi satélite, siento orgullo. Es como ver una estrella que hicimos brillar nosotros”, relata emocionado.

Su regreso a esta misión llega tras una etapa personal difícil: en los últimos años perdió a ambos padres. “Durante mi primera misión falleció mi papá, y hace poco mi mamá, tras una enfermedad terminal. Me tomé un tiempo para acompañarla, y ahora regresé con todo”, concluye el mendocino que mira hacia el cielo con más motivos que nunca.

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