La seguridad vial es desde hace años una de las principales preocupaciones en el Valle de Uco, donde la Ruta Nacional 40 y las rutas provinciales 92 y 89 aparecen de manera reiterada en los registros de accidentes graves. Solo durante 2023, hasta fines de julio, 12 personas habían muerto en siniestros viales en la región, según datos aportados por la Subjefatura Vial a los medios de comunicación valletanos; San Carlos concentraba ocho de esas víctimas.
Uno de los corredores que más antecedentes acumula es la Ruta 40 a la altura de San Carlos, especialmente en sectores como Pareditas, Eugenio Bustos y sus alrededores. El propio Gobierno provincial señaló que en la zona de Pareditas se habían registrado “innumerables accidentes y muertes” y calificó al sector como estratégico por la cantidad de emergencias que deben atenderse entre San Carlos y el límite con San Rafael. En 2018, además, se incorporó una ambulancia permanente para reforzar la atención de los siniestros ocurridos sobre la Ruta 40 y la cercana Ruta 143.

La Ruta Provincial 92, que conecta buena parte del corredor productivo entre los tres departamentos, también acumula numerosos antecedentes. Durante años presentó un importante deterioro de la calzada y, según Vialidad Provincial, ese estado fue motivo de numerosos accidentes de tránsito; por eso fue sometida a una reconstrucción integral. En distintos puntos del trazado se registraron choques fatales, como el ocurrido en 2022 en la intersección con Tabanera, en Colonia Las Rosas, donde murió un ciclista de 75 años.
La Ruta 89, conocida como La Carrera, tampoco queda fuera del mapa de los sectores con antecedentes graves. En abril de 2021, una joven ciclista murió tras ser atropellada sobre esa vía en Tupungato, mientras que en julio de 2025 un motociclista perdió la vida luego de caer a un barranco a la altura de Estancia Los Árboles, en Tunuyán. Los hechos vuelven a poner el foco sobre una traza que combina circulación vehicular, zonas rurales, ciclistas y motociclistas.
Más que una sola “ruta de la muerte”, los antecedentes muestran distintos puntos críticos distribuidos por el Valle de Uco, donde factores como el tránsito pesado, la circulación de motos y bicicletas, las condiciones de las banquinas, la iluminación y el estado de las calzadas pueden aumentar el riesgo. Y aunque Mendoza registra una tendencia general de descenso en las víctimas fatales (en los primeros meses de 2026 hubo 50 fallecidos en el lugar del hecho, el menor registro para ese período de los últimos cuatro años), los siniestros graves continúan siendo un problema especialmente sensible en las rutas de la zona.
