Los indicadores sectoriales anticipan que durante diciembre de 2025 la actividad económica volvió a mostrar señales de debilidad, acumulando diez meses de estancamiento, según un informe. Pese a este escenario, el nivel de actividad se ubicó 4,1% por encima del registrado en noviembre de 2023, de acuerdo con la estimación oficial sin estacionalidad, mientras que al considerar la estacionalidad el crecimiento fue de apenas 0,9%.
Al analizar el desempeño de los principales sectores económicos durante 2025, el trabajo elaborado por Marcos Cohen Arazi, responsable del área productiva de Fundación Mediterránea, muestra que los más afectados fueron la industria, con una caída del 8,2%, el turismo asociado al ingreso de extranjeros (-6,7%), el comercio (-4%) y la construcción (-2%). Salvo el comercio, estas actividades ya habían mostrado retrocesos en 2024, acumulando así una situación desfavorable en los últimos dos años.
En contraste, los sectores más dinámicos fueron la intermediación financiera (+14,2%), la minería (+6,9%) y el agro (+4,8%). Estas actividades no solo lideraron el crecimiento en 2025, sino que también habían tenido un desempeño positivo en 2024, lo que las posiciona como las de mejor desempeño acumulado en el bienio, a diferencia de la mayor parte de la economía.

Hacia el final del año, el informe señala una recuperación del turismo del 7,6%, impulsada principalmente por el turismo interno, en especial luego de las elecciones. No obstante, el turismo internacional continúa mostrando resultados negativos cuando se observa el período de los últimos dos años.
El análisis del crecimiento acumulado del nivel de actividad en los últimos dos años refuerza este patrón: los sectores en positivo siguen siendo la intermediación financiera, la minería y el agro, mientras que permanecen en negativo el turismo internacional, la construcción, la industria, los servicios de electricidad, agua y gas, y el comercio.

El caso de la industria manufacturera refleja con claridad los efectos de la competitividad cambiaria, los problemas estructurales y el impacto de una mayor apertura económica, que incrementó la presión competitiva sobre la producción local. El reporte identifica tres fases durante el período actual: una primera caída del 11% en los primeros cinco meses, una segunda etapa de recuperación durante siete meses, y una tercera fase contractiva que ya acumula una baja del 6% en el nivel de producción.
Mientras la economía general se mantiene en una fase de estancamiento, la industria atraviesa una situación claramente recesiva. De los 16 subsectores industriales, solo cuatro mostraron mejoras en 2025: otros equipos de transporte (+7,4%), refinación de petróleo y combustibles (+5,6%), productos de tabaco (+4,6%) y madera, papel, edición e impresión (+1,5%).

En el extremo opuesto, se destacaron fuertes caídas en la producción textil (-27,9%), la fabricación de vehículos (-18,8%), los productos metálicos (-15,7%), las máquinas y equipos (-14,4%) y las prendas de vestir (-13,1%). En promedio, la producción industrial cayó 5,9% entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025.
El informe subraya que más de la mitad de los subsectores industriales sufrieron un doble golpe, con caídas tanto en 2024 como en 2025, especialmente aquellos vinculados a la construcción y a la industria pesada. Frente a este panorama, el trabajo concluye que el reordenamiento macroeconómico dejó claros ganadores y perdedores, y advierte que avanzar en reformas, consensos, inversiones y exportaciones sigue siendo una condición necesaria para lograr un crecimiento sostenido de cara a 2026.
