Search
portada
¡ESTAMOS EN LA FINAL!

Tunuyán vivió una tarde inolvidable: la remontada de Argentina desató un fiesta que quedará para la historia

Los vecinos coparon la plaza para celebrar una clasificación que parecía escaparse y que terminó alimentando el sueño del bicampeonato.

Hay partidos que se ganan. Hay otros que quedan grabados para siempre. La semifinal entre Argentina e Inglaterra fue de esas que pasarán a la historia del fútbol argentino.

La Selección estuvo contra las cuerdas durante gran parte del encuentro y, cuando el reloj parecía sentenciar la eliminación, apareció el carácter de un equipo que nunca deja de creer. Enzo Fernández marcó el empate en los minutos finales y, poco después, Lautaro Martínez selló el 2 a 1 que depositó nuevamente al conjunto de Lionel Scaloni en una final del Mundial. Por segunda Copa del Mundo consecutiva, Argentina tendrá la oportunidad de pelear por el título y soñar con el bicampeonato.

Mientras el árbitro pitaba el final, en Tunuyán comenzaron a escucharse bocinazos, bombos y fuegos artificiales. En pocos minutos, la Plaza Departamental volvió a convertirse en el punto de encuentro de cientos de vecinos que salieron a celebrar una de las victorias más emocionantes de los últimos años. Familias enteras, grupos de amigos, jóvenes, adultos mayores y muchísimos niños llegaron con camisetas, banderas y gorros albicelestes para compartir una alegría que desbordó cada rincón del centro.

Uno de los momentos más impactantes de la noche fue cuando los hinchas desplegaron una enorme bandera argentina de alrededor de 30 metros de largo, que ocupó buena parte de las dos plazas. Decenas de personas se ubicaron debajo de la bandera mientras sonaban los clásicos cánticos mundialistas y los celulares registraban una imagen que quedará entre los recuerdos más lindos de esta Copa del Mundo.

A diferencia de celebraciones anteriores, el operativo de seguridad permitió que la jornada transcurriera con tranquilidad y en un ambiente completamente familiar. La presencia policial en los principales puntos de concentración ayudó a ordenar el tránsito y prevenir incidentes, permitiendo que los festejos se desarrollaran con normalidad hasta entrada la noche.

Durante la cobertura, los vecinos coincidieron en una sensación que atravesó a todos: el sufrimiento. “¡Para el infarto!”, respondió uno de los hinchas al resumir lo que había sido el partido. La frase se repitió una y otra vez entre quienes todavía intentaban recuperar el aliento después de una semifinal que mantuvo en vilo al país entero.

Otros eligieron la emoción para describir lo vivido. “Después de esto voy a empezar a ir a misa”, comentó entre risas un vecino, mientras otra persona destacaba que “Dios estuvo con la Selección” y valoraba las muestras de fe de varios futbolistas argentinos dentro del campo de juego, como Messi y Enzo Fernández.

También hubo espacio para el debate futbolero: algunos señalaron a Leandro Paredes como la gran figura del encuentro por su entrega durante los 90 minutos, mientras que otros eligieron a Enzo Fernández por cambiar el rumbo del partido con su gol o a Lautaro Martínez, autor del tanto que hizo explotar de emoción a todo un país.

Más allá de quién haya sido el mejor jugador, todos coincidían en algo: Argentina volvió a demostrar que nunca hay que darla por vencida. Cuando parecía que el sueño terminaba en semifinales, el equipo encontró fuerzas para escribir otro capítulo épico que ya ocupa un lugar entre los partidos más recordados de la historia reciente de la Selección.

Con la clasificación asegurada, ahora toda la expectativa está puesta en la gran final del domingo. Al consultarles qué esperan para ese partido decisivo, la respuesta fue casi unánime: “Vamos a salir campeones”. Otros, todavía con la emoción a flor de piel, dejaron una reflexión distinta: “No importa lo que pase el domingo, porque el partido era este”. Para muchos, superar a Inglaterra después de 21 años desde el último partido ya representa una victoria suficiente.

Lo cierto es que la ilusión volvió a instalarse con fuerza en Tunuyán. La ciudad ya comenzó la cuenta regresiva para una nueva final del mundo, con la esperanza de ver a Lionel Messi levantar otra Copa del Mundo y de que la Scaloneta escriba una vez más su nombre en la historia grande del fútbol. Si el domingo llega una nueva estrella, las calles volverán a teñirse de celeste y blanco. Pero, pase lo que pase, la noche de este 15 de julio ya quedó guardada para siempre en la memoria de miles de tunuyaninos.

+ Noticias