Una mujer expresó ser víctima de constantes amenazas por parte de sus vecinos. Como producto de una golpiza sufrió hundimiento de cráneo, quebradura de tabique y otros traumatismos.

La violencia en Argentina es uno de los flagelos más alarmantes; como en muchos países del mundo. En este caso, NDI te cuenta sobre una mujer oriunda de Tunuyán, a la que llamaremos María, para resguardar su identidad.

María se encuentra sumida en una historia de la cual siente que no puede salir. Es que a principios de mayo de 2019, su hijo, junto con otro hombre, recibieron una condena de cinco años de prisión por el robo de un celular.

Por el hecho, su hijo fue trasladado al penal de San Felipe, mientras que el otro implicado consiguió el beneficio de cumplir la condena en su domicilio, gracias a su abogado.

La mujer sentencia faltas graves en la investigación, ya que en los allanamientos, no se encontraron pruebas que incrimenen a su hijo, y además, apunta contra el abogado del otro implicado, ya que asegura, incitó a que este declare en contra de su hijo para perjudicarlo.

UN CAMINO DE GOLPES Y AMENZAS

El pasado 28 de diciembre, María fue interceptada por dos mujeres familiares del otro joven condenado por el robo perpretado también por su hijo. Producto de esa golpiza sufrió golpes que generaron severas lesiones como traumatismo encefalocraneano, fractura de hueso frontal, fractura de seno nasal frontal, fractura de hueso etimoidal, sindrome depresivo e hipertensión arterial.

Es así que desde el mes de mayo, hasta el día de la fecha, María asegura que sufre constantes amenazas por parte de personas vinculadas con el que logró la prisión domiciliaria.

«Está gente no me deja vivir, pasan por mi casa, y dónde me los encuentro, me insultan». Está situación ha generado que ella no pueda trabajar y esté con tratamiento psiquiátrico.

LA VIOLECIA SEGÚN LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD

El Dr. Etienne Krug integrante de la OMS, explicó que el daño que causa la violencia va mucho más allá del daño físico. La violencia provoca depresión, ansiedad y otros trastornos de salud mental. También contribuye a la aparición de cánceres, enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares y VIH/sida, pues las víctimas de la violencia a menudo tratan de hacer frente a sus experiencias traumáticas adoptando comportamientos de riesgo, como consumir tabaco, alcohol y drogas, así como con prácticas sexuales de riesgo.

En ese sentido también, la violencia puede provocar una muerte temprana o mala salud durante toda la vida.

Cuando se ponen en perspectiva esas consecuencias sanitarias considerando el gran número de personas afectadas, se empieza a descubrir la enormidad del problema.

Por ejemplo, una quinta parte de las niñas han sido víctimas de abusos sexuales; una cuarta parte de los niños han sido maltratados físicamente, y una tercera parte de las mujeres han sufrido, en algún momento de su vida, violencia física o sexual por parte de su pareja.

Dejanos Tu comentario