La conmoción que generó la brutal golpiza sufrida por Jesús Moyano a la salida del boliche Colombia, en Colonia Las Rosas (Tunuyán), comienza a convivir con un halo de esperanza. El hombre de 37 años, que ingresó el domingo pasado al Hospital Central con un trauma severo en la cabeza, fue intervenido quirúrgicamente y permanece en terapia intensiva.
En las últimas horas, la familia confirmó que la evolución de Moyano es “muy alentadora”. Los médicos lograron retirar el respirador artificial y comenzaron a disminuir la sedación, un paso clave en su recuperación. “El cerebro ya no presenta la inflamación que tenía cuando ingresó, y si sigue así, es todo muy alentador”, expresó su hermana, visiblemente emocionada. Al despertar, Moyano preguntó por su hija y sus amigos, un gesto que sus allegados interpretan como un avance significativo.

Mientras la salud de Jesús muestra signos de mejora, la causa judicial también avanza con firmeza. El mismo domingo, el fiscal actuante ordenó una serie de allanamientos que permitieron la detención de dos hombres señalados por testigos como los agresores principales. Ambos fueron imputados por homicidio en grado de tentativa, una calificación que implica intención de matar, y quedaron bajo arresto mientras continúa la investigación.
Al margen de los procedimientos judiciales, el caso generó una fuerte reacción comunitaria. Familiares, amigos y vecinos iniciaron una campaña solidaria para colaborar con los gastos hospitalarios y los traslados de sus seres queridos hacia la Ciudad de Mendoza. Quienes deseen sumarse a la ayuda pueden hacerlo mediante el alias: Elimoyano219 (Marta Elizabeth Moyano).
Además, dirigentes del Club Escorihuela y voluntarios locales organizarán un partido a beneficio, cuyo objetivo es recaudar fondos que serán entregados directamente a la familia. La comunidad de Tunuyán se moviliza con fuerza, mientras Jesús —o “Kechu”, como lo llaman con cariño— continúa dando pequeños pasos que alimentan la esperanza de todos.
