El Gobierno nacional oficializó una suba parcial de los impuestos a los combustibles que comenzará a regir desde el 1 de mayo en todo el país. La medida, publicada en el Boletín Oficial, forma parte de una estrategia para actualizar tributos sin trasladar de manera plena el impacto al precio en surtidor.
Cabe recordar que el 1 de abril, el CEO de YPF, Horacio Marín, anunció que la compañía congelaría el precio de sus combustibles durante, aproximadamente, los próximos 45 días.
Si bien se trata de una actualización fiscal, el traslado final al precio en surtidor dependerá de las petroleras, aunque se espera algún impacto en los valores que pagan los consumidores.
La decisión establece incrementos en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, aunque difiere una parte del ajuste pendiente para junio, con el objetivo de moderar el efecto en la inflación y en el bolsillo de los consumidores.
Cómo impacta en nafta y gasoil
En el caso de la nafta, el incremento impositivo será de $10,398 por litro en el tributo a los combustibles líquidos y de $0,637 en el impuesto al dióxido de carbono. Para el gasoil, la suba será de $9,269 por litro en el primer impuesto y de $1,056 en el segundo, con valores diferenciales en algunas regiones del país.
Una suba “dosificada” para contener la inflación
El esquema definido por el Ejecutivo responde a una lógica que ya viene aplicando en los últimos meses: autorizar aumentos parciales y postergar el resto. De esta manera, busca evitar un salto brusco en los precios de los combustibles, uno de los factores que más incide en la inflación.
En esa línea, el decreto también establece que los incrementos pendientes de actualizaciones anteriores —correspondientes a 2024 y 2025— no se aplicarán completamente en mayo, sino que se trasladarán al mes siguiente.
Contexto: presión internacional y precios en alza
La medida se da en un escenario de fuerte presión sobre los costos energéticos a nivel global. El alza del precio del petróleo, impulsada por conflictos internacionales, viene impactando en la economía local y obligando al Gobierno a intervenir para amortiguar el traslado a los surtidores.
En este contexto, la suba parcial de impuestos aparece como una herramienta intermedia: permite recomponer ingresos fiscales sin aplicar un ajuste pleno que podría acelerar aún más la inflación.
Lo que viene
Con este esquema, mayo tendrá un aumento moderado, pero el Gobierno ya anticipó que parte del ajuste pendiente se trasladará a junio. Eso abre la puerta a nuevos incrementos en los combustibles en el corto plazo, en un escenario que sigue atado a la evolución del precio internacional del crudo y a la política económica local.
