Netflix vuelve a sorprender con una producción que mezcla drama, sátira social y un toque de mitología contemporánea. Sirenas, su nueva miniserie de cinco episodios, ya está generando conversación entre críticos y espectadores gracias a una historia tan incómoda como fascinante, ambientada en un entorno donde el poder y la apariencia lo son todo.
Basada en la obra teatral Elemeno Pea, Sirenas nos transporta a una lujosa isla privada durante un fin de semana festivo. Allí, Devon (interpretada por Meghann Fahy) llega para visitar a su hermana menor Simone (Milly Alcock), quien trabaja como asistente personal para la enigmática y glamorosa Michaela Kell (Julianne Moore). Lo que comienza como un simple reencuentro familiar pronto se convierte en un inquietante juego de influencias y tensiones ocultas.

La serie se mueve con soltura en un drama familiar y la sátira. A través de diálogos afilados y situaciones absurdas, la serie desmonta los códigos del clasismo, la desigualdad y la explotación emocional en contextos de riqueza extrema.
Asimismo, el guión, cargado de ironía, permite a sus personajes jugar con ambigüedad: nunca sabemos con certeza quién está manipulando a quién, ni cuáles son los verdaderos vínculos entre estas mujeres que, a pesar de todo, parecen atrapadas por la necesidad de pertenecer a algo mayor.
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