Un mozo en Mendoza puede cobrar cerca de un millón de pesos… pero solo si trabaja en blanco y según convenio. Esa es la diferencia entre lo que marca el acuerdo salarial y lo que realmente sucede en muchos cafés, bares y restaurantes de la provincia.
Según el último ajuste firmado entre la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA) y la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica (FEHGRA), los sueldos básicos de los mozos aumentaron un 7,06% entre diciembre de 2024 y mayo de 2025. El acuerdo, enmarcado en el Convenio Colectivo de Trabajo 389/04, contempla incrementos escalonados para paliar la inflación y garantizar cierta estabilidad en un rubro clave de la economía.
El salario de un mozo de mostrador arranca en los $791.503 en cafés de una estrella y puede superar el millón en locales de categoría especial. En tanto, el mozo de personal —que atiende mesas y lleva platos y bebidas— parte de los $830.138 y también puede alcanzar un sueldo de $1.013.854 si trabaja en un establecimiento de alto nivel.

Ahora bien, ¿cuántos trabajadores del rubro están registrados y efectivamente cobran esos montos? El interrogante no es menor si se considera que la informalidad sigue siendo moneda corriente en la gastronomía mendocina, dejando a muchos sin aportes, sin obra social y sin posibilidad de reclamar.
Además, según el INDEC, para no ser considerado pobre en Argentina se necesita más de un millón de pesos mensuales. Eso significa que incluso los mozos mejor pagos apenas rozan la línea de pobreza, en un escenario económico donde el costo de vida continúa en alza.
Así, el rol esencial de los mozos choca con una realidad que, en muchos casos, los empuja a la precarización. Mientras los salarios teóricos parecen competitivos, la falta de cumplimiento del convenio y los sueldos por debajo de lo pactado siguen siendo una deuda pendiente del sector.
