El fenómeno de El Niño ya se encuentra activo durante esta primavera y sus efectos comienzan a ser contemplados en las proyecciones climáticas para Mendoza. De acuerdo con el último boletín hidrometeorológico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y el Instituto Nacional del Agua (INA), existe un 100% de probabilidad de permanencia de la fase cálida durante el trimestre primaveral, mientras que para el período comprendido entre el 6 y el 19 de octubre aparece una señal de mayor humedad sobre la provincia.
Las proyecciones ubican principalmente a la Cordillera y al oeste de la cuenca Desaguadero-Llancanelo entre las zonas que podrían recibir mayores precipitaciones. Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, Mendoza aparece entre las regiones con mayor probabilidad de lluvias superiores al promedio histórico en su sector cordillerano. En cambio, el Este provincial tendría un comportamiento más seco, una diferencia que suele observarse durante los eventos de El Niño.

De todos modos, el pronóstico para octubre debe tomarse con cautela. El propio SMN señala que la confianza de los modelos es baja debido al horizonte temporal, por lo que la señal de mayor humedad no permite anticipar todavía cuánto lloverá ni en qué lugares concretos. A esto se suma que las mediciones de la CONAE muestran que los suelos del oeste de Cuyo presentan actualmente una humedad superior al promedio histórico de 2001-2024, lo que podría favorecer la respuesta de la región ante nuevas precipitaciones.
El escenario climático se da además con varios ríos mendocinos mostrando una recuperación de sus caudales. El río Mendoza alcanzó los 25,8 m³/s y presenta una condición marcadamente alta para esta época, mientras que el Atuel llegó a 22,6 m³/s y el Grande a 61,5 m³/s, ambos dentro de parámetros normales o cercanos a ellos. La excepción es el río Diamante, que con 14,5 m³/s continúa por debajo de su promedio histórico. En paralelo, los principales embalses de las cuencas del Diamante y el Atuel mantienen niveles considerados normales, generando una reserva de agua estable de cara al período de crecidas que comienza en noviembre.
