Un reciente informe de la consultora Evaluecon encendió todas las alarmas: seis de cada diez mendocinos ya no pertenecen a la clase media, un derrumbe que refleja de manera cruda el impacto del ajuste económico y la pérdida del poder adquisitivo en la provincia. El estudio, realizado entre el 1 y el 30 de octubre de 2025, describe un cambio profundo en los hábitos de consumo y en la manera en que los hogares administran sus ingresos.
Según el director de la consultora, José Vargas, el fenómeno comenzó a hacerse evidente a fines del año pasado, cuando las familias pasaron “del consumo al intento de sobrevivir”. Muchos jefes de hogar deben sumar dos y hasta tres empleos para evitar perder sus hábitos mínimos de consumo, una estrategia que se volvió cada vez más común en los sectores que antes integraban cómodamente la clase media.
Evaluecon atribuye el achique del segmento a una combinación de factores: la pérdida real del salario, aumentos de precios “desmedidos” y la caída del poder de compra, aun en un escenario de inflación oficial relativamente baja. Este proceso, que comenzó en 2024, terminó expulsando a miles de familias del nivel socioeconómico medio, un fenómeno que ya se replica en todo el país.

Uno de los elementos más destacados del informe es su metodología: a diferencia de organismos oficiales como el Indec o la DEIE, que se enfocan principalmente en el Gran Mendoza, Evaluecon relevó cerca de 800 familias en zonas urbanas, suburbanas y rurales, monitoreando alrededor de 1.000 productos de alta rotación y una amplia red de comercios que incluye desde supermercados y verdulerías hasta autoservicios, minimarkets y cadenas de origen chino y coreano. Esto permitió obtener un panorama más amplio y representativo del consumo provincial.
El informe también describe las renuncias más frecuentes entre quienes pertenecían a la clase media mendocina. El 26% dejó de tomar vacaciones, un símbolo histórico del ascenso económico argentino. A esto se suman recortes en esparcimiento (21%), cambios en la educación con el traslado de hijos de escuelas privadas a públicas (12%), y una marcada caída en el consumo de indumentaria (10%). También se observó una sustitución creciente hacia terceras y cuartas marcas (10%) y un descenso en el uso de vehículos particulares (8%).
Incluso servicios tradicionalmente asociados a este segmento sufrieron recortes importantes: la medicina prepaga cayó un 6% y los seguros automotores completos un 5%, indicadores que reflejan la profundidad del ajuste.

Para el estudio, se consideró clase media a los hogares tipo 2 —dos adultos y dos niños— con ingresos superiores a $2.000.000 mensuales. Sin embargo, cada vez más familias quedan por debajo de ese umbral debido al deterioro económico, configurando un mapa social donde el ascenso está paralizado y el descenso parece inevitable.
La conclusión del informe es contundente: “Las condiciones de consumo cambiaron considerablemente en los últimos 12 meses”, advierte Evaluecon. En esa línea, el reporte señala que miles de hogares abandonaron bienes y servicios que antes formaban parte de su vida cotidiana para sostener únicamente lo indispensable. El resultado es un achicamiento histórico del segmento medio mendocino, que hoy se encuentra en su punto más crítico en décadas.
