El medio aguinaldo de junio ya no es un ingreso para darse un gusto, sino una tabla de salvación para cubrir lo esencial. Según un estudio realizado por la consultora Focus Market, tres de cada diez trabajadores en Argentina destinarán este dinero a gastos corrientes como servicios, expensas, cuotas escolares o medicina prepaga.
Históricamente asociado a pequeños lujos, ahorros o inversiones, el Sueldo Anual Complementario se resignifica en un contexto de salarios aún rezagados y una economía doméstica que no da tregua. Aunque el panorama económico muestra cierta estabilidad en el tipo de cambio y una inflación en desaceleración, el bolsillo sigue sin respirar.

El informe, basado en 7.500 casos relevados en todo el país, también muestra un cambio de prioridades: las vacaciones, que en diciembre pasado lideraban las intenciones de gasto con un 25%, cayeron al 11% este mes. En tanto, la compra de dólares retrocedió al tercer lugar con un 16%, un porcentaje estable respecto a diciembre, pero ahora superado por otras urgencias.
La relativa calma cambiaria podría haber influido en que el “reflejo verde” de años anteriores perdiera fuerza. No obstante, un dato llamativo es el crecimiento de las inversiones en acciones, que pasaron del 9% al 20%, colocándose como segunda opción. Si bien aún es un segmento minoritario, muestra un intento de algunos sectores por proteger sus ingresos frente a la inflación.

Entre las decisiones más conservadoras, el uso del aguinaldo para pagar deudas alcanza el 9%, mientras que opciones como billeteras digitales (6%) y plazo fijo (5%) siguen sin captar un gran caudal de interés.
El análisis concluye con un mensaje claro: el aguinaldo ya no simboliza una oportunidad para proyectar, sino una herramienta para sobrevivir. Lejos de ser un premio o un impulso económico, se transforma en un salvavidas para mantener el consumo básico y afrontar los desafíos del mes.
