En un país donde una familia tipo necesita $1.149.353 para no ser pobre, según el INDEC, los salarios continúan perdiendo la carrera frente a la inflación. El índice salarial avanzó apenas 2,2% en septiembre, muy lejos del aumento de los bienes y servicios básicos.
El Observatorio Económico Regional Urbano (OERU) analizó la evolución del salario real y entregó un dato alarmante: desde enero de 2017, los ingresos perdieron un 22% de su poder de compra. Pero la caída no fue igual para todos.
El sector público resultó el más afectado, con un retroceso del 32%, impulsado por la combinación de recortes, paritarias insuficientes y una inflación que duplicó cualquier ajuste. Le siguió el sector privado registrado, con una merma del 19,6%, mientras que el sector privado no registrado, pese a una leve recuperación reciente, continúa 13,3% por debajo del inicio del período.

En septiembre, el índice de salarios logró un crecimiento real del 0,1%, pero esa pequeña mejora se desvaneció cuando se miró en dólares: el salario medido al valor del dólar CCL cayó 6,3%. Esta tendencia refleja que, tras los desplomes sufridos entre 2018 y 2020, la recuperación en moneda dura fue parcial y volvió a frenarse con la última escalada del tipo de cambio.
El informe también repasa la evolución del salario real formal a lo largo de las últimas gestiones nacionales. Durante el gobierno de Néstor Kirchner, los ingresos crecieron impulsados por la reactivación económica post-crisis. En contraste, las administraciones de Mauricio Macri y Alberto Fernández registraron las caídas más pronunciadas, marcadas por un deterioro constante del poder adquisitivo.
En la gestión actual de Javier Milei, el salario real exhibió una fuerte contracción inicial seguida de una recuperación parcial. Sin embargo, los niveles actuales siguen lejos de los alcanzados en años anteriores, dejando en evidencia que, aun con mejoras recientes, los trabajadores continúan en desventaja frente al avance de los precios.
