Tras más de 20 años de negociaciones, el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea empieza a mostrar sus primeros efectos concretos. La conclusión es clara: la quita de aranceles beneficiará de manera dispar a los productos que exporta Mendoza, con ganadores inmediatos y otros sectores que deberán esperar varios años.
El tratado establece dos grandes canastas de desgravación. Por un lado, una general, que prevé arancel cero desde el inicio para determinados productos. Por otro, una canasta especial que contempla cupos, cuotas y reducciones graduales que pueden extenderse hasta 15 años. En ese marco, mientras el 72% de los productos europeos ingresará sin arancel al Mercosur desde el arranque, solo el 14% de las exportaciones sudamericanas tendrá ese beneficio inmediato hacia la UE.
Entre los sectores mendocinos más favorecidos aparece el aceite de oliva, que dejará de pagar aranceles desde la entrada en vigencia del acuerdo. Se trata de un alivio significativo si se tiene en cuenta que actualmente tributa 124,5 euros cada 100 kilos exportados. También las nueces con cáscara integran este grupo de desgravación total inicial, lo que genera altas expectativas en ambos complejos productivos.

Según explicó Nicolás Piazza, del área de Negociaciones Internacionales de Promendoza al uno, el impacto global esperado para Argentina ronda el 12%, con Mendoza posicionada entre las provincias más beneficiadas por el acuerdo.
Distinta es la situación del vino, principal emblema exportador de la provincia. Hoy, los vinos embotellados de hasta 13° de alcohol pagan 13,1 euros por hectolitro, mientras que los de mayor graduación llegan a 15 euros. En el caso del vino a granel, los aranceles van de 9,9 a 12,1 euros. Este sector tendrá una desgravación gradual del 25% anual, hasta alcanzar arancel cero recién en el cuarto año de aplicación del acuerdo.

En una situación intermedia se encuentran algunos productos regionales clave. Las nueces sin cáscara y la ciruela desecada, con fuerte producción en el sur mendocino, también accederán al arancel cero en cuatro años. En el caso de la ciruela, el tributo actual del 9,66% comenzará a bajar desde el primer año, iniciando un proceso de alivio progresivo.
Más complejo es el panorama para el ajo, uno de los cultivos insignia de Mendoza. Este producto tendrá un esquema especial con cupos y plazos de hasta ocho años, dentro de una canasta que incluye lácteos y carnes. Actualmente, el ajo accede a un cupo de 19 mil toneladas anuales con un arancel del 9,6%, pero si se supera ese límite se aplica un adicional de 1.200 euros por tonelada. Un tratamiento similar alcanza a la cebolla.
La miel también quedó sujeta a cupos: el acuerdo prevé un volumen de 45 mil toneladas, que se habilitará de manera creciente entre el año cero y el quinto.

Más allá de los plazos, Piazza subrayó que el acuerdo incluye salvaguardas clave para equilibrar asimetrías entre ambos bloques. Mientras el Mercosur alcanzará el 90% de desgravación en 15 años, la UE lo hará en 10, aunque con compensaciones. Un ejemplo es el vino: si a Mendoza le lleva cuatro años eliminar el arancel, los vinos europeos tardarán el doble en ingresar sin tributos al Mercosur.
“Salvo casos puntuales, se negoció bajo la lógica de ‘dame cero, te doy cero’”, explicó Piazza, y remarcó que el proteccionismo acordado busca equilibrar la competitividad de los productores locales frente al mayor desarrollo económico europeo.
