La Ciudad de Mendoza dio un paso clave hacia la modernización de su trazado urbano. A través de la ordenanza 4234, oficializada este lunes, el municipio puso en marcha un nuevo Código Urbano y de Edificación, una herramienta legal que jubila normativas que, en algunos casos, datan de mediados de los años 60.
Esta normativa entrará en vigencia a los diez días corridos de la publicación en el Boletín Oficial.
- ¿Qué cambia? Se fomenta que los servicios básicos y locales comerciales convivan con las viviendas.
- El objetivo: Reducir la dependencia del automóvil, bajar los niveles de contaminación y fortalecer la vida social en cada cuadra.
En sintonía con la legislación provincial vigente, el nuevo código le pone un freno a la expansión desordenada hacia el oeste. La consigna es clara: proteger el ecosistema. Solo se autorizarán obras en sectores que ya cuenten con infraestructura consolidada, aplicando protocolos de edificación extremadamente estrictos para mitigar riesgos aluvionales y preservar el valor paisajístico de la precordillera.
Uno de los reclamos históricos de desarrolladores y vecinos era la dispersión de reglas. Esta actualización logra:
- Unificar el marco legal: Decenas de ordenanzas inconexas ahora forman un solo cuerpo normativo.
- Agilidad administrativa: Con reglas de juego claras y procesos digitalizados, se busca eliminar las “zonas grises” que demoraban los permisos de obra, otorgando mayor seguridad jurídica a quienes deciden invertir en la capital.
El plan identifica sectores de la ciudad que han quedado “envejecidos” o con baja actividad económica. Para revertir esto, el municipio implementará nuevos indicadores urbanísticos que actúen como incentivos para atraer capitales privados, promoviendo la renovación de fachadas, la mejora del espacio público y el repoblamiento de áreas estratégicas.
