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Producción: a la crisis de la manzana y la pera se sumó el colapso del membrillo mendocino

La producción de membrillo en el sur de Mendoza atraviesa uno de sus peores momentos históricos. Los detalles en la nota.

La actividad del membrillo en el sur provincial enfrenta una crisis profunda que pone en jaque su continuidad, especialmente en San Rafael y General Alvear, donde históricamente se concentró gran parte de la producción. Lo que supo ser un motor económico regional hoy evidencia abandono de fincas, caída de superficie cultivada y falta de interés comercial, en un escenario que preocupa a todo el sector.

En las últimas semanas se volvieron frecuentes las imágenes de toneladas de membrillos tirados en el suelo sin ser cosechados (por la imposibilidad de cubrir los costos básicos), reflejando una realidad alarmante. La ecuación económica se volvió insostenible (el gasto en mano de obra supera ampliamente el valor de venta), lo que llevó a muchos productores a desistir directamente de levantar la fruta.

El problema se agrava por una combinación de factores críticos: la ausencia de demanda firme (tanto industrial como comercial), el aumento constante de costos y la falta de canales de comercialización. Incluso, según relataron productores al El Diario de San Rafael, el valor del membrillo cayó a niveles tan bajos que ni siquiera resulta rentable utilizarlo como alimento para animales, marcando un quiebre inédito en la cadena productiva.

En paralelo, los precios se desplomaron de manera abrupta (en pocas semanas pasaron de entre 10 y 12 mil pesos por cajón a menos de la mitad), dejando a los trabajadores rurales sin margen de ganancia. Ante la falta de compradores, muchos optaron por estrategias desesperadas: ventas directas al consumidor a través de redes sociales (con modalidades como “coseche usted mismo” a valores mínimos) para evitar que la fruta termine pudriéndose en las plantas.

El sector también advierte un fuerte sentimiento de abandono por la ausencia de políticas públicas (sin incentivos, promoción ni asistencia técnica) que acompañen la actividad. A diferencia de otros años, el membrillo quedó fuera de la agenda productiva, profundizando una crisis que ya se suma a las dificultades que atraviesan otras economías regionales como la manzana y la pera.

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