El Valle de Uco, una de las zonas agrícolas más importantes de Mendoza, enfrenta un panorama complejo que preocupa a los productores locales. La reciente reorganización del sistema de mitigación del granizo ha generado inquietudes entre los agricultores, quienes ahora deben lidiar con un seguro antigranizo que ha sufrido modificaciones importantes.
Además, el seguro agrícola, prometido por el Gobierno como una solución para cubrir los costos de producción, está lejos de cumplir con esa expectativa. La indemnización máxima actual de 1.500.000 pesos por un 100% de daño apenas cubre el 50% del costo en el caso de la vid, y es aún menor para los frutales.

Otro desafío crítico es la plaga de la lobesia botrana, también conocida como la polilla de la vid. El Gobierno Nacional ha dejado de financiar las campañas contra esta plaga, trasladando la carga financiera a la provincia de Mendoza. El Valle de Uco es especialmente vulnerable y, aunque el Gobierno Provincial ha prometido cubrir el 50% de los recursos necesarios, persisten las dudas sobre la suficiencia de esta medida.
La gestión de la plaga también depende de la eficiencia del ISCAMEN, el organismo responsable de llevar adelante el programa de control. Las zonas con mayor riesgo serán priorizadas con el uso de feromonas, pero señaló que el Valle de Uco enfrenta un desafío adicional debido a la falta de apoyo aéreo, que sí está disponible en otras regiones de Mendoza. La situación es particularmente crítica en fincas que han sido abandonadas, lo que agrava el riesgo de propagación de la plaga.
