La crisis de consumo de carne vacuna golpea de lleno en Mendoza. Con aumentos dispares en los distintos rubros del costo de vida y salarios que no acompañan, los mendocinos buscan alternativas para intentar satisfacer sus necesidades básicas, aunque eso implique dejar algunas cosas de lado.
En ese marco, uno de los productos cuyo consumo ha caído notablemente es la carne vacuna, cuyos incrementos rondan el 70% durante el último año, muy por encima de la inflación general.
Con un salario promedio cercano a $922.000, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y el precio del kilo que ya supera los $20.000, muchas familias se vieron obligadas a reducir su consumo o buscar alternativas más económicas.
Desde el sector advirtieron que el cambio en los hábitos de compra es cada vez más evidente y que muchos consumidores comenzaron a reemplazar la carne vacuna por otras proteínas más económicas, como pollo y cerdo. Esta disminución en el consumo genera un efecto directo en toda la cadena de producción y comercialización, ya que al vender menos los frigoríficos reducen el nivel de faena y los comercios enfrentan mayores dificultades para sostener su actividad.
Sin embargo, según explicó el presidente de la Cámara de Abastecedores de Carne de Mendoza, José Rizzo, el mercado podría haber alcanzado un techo en los valores actuales debido a los límites del mercado interno y externo y a una mayor oferta. Debido a esto, en el sector estiman que no deberían haber subas importantes en el precio de la carne.
Cambio en el hábito de consumo
En contrapartida a la caída en el consumo de carne vacuna, la de cerdo registró un récord per cápita en 2025. De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, el consumo por habitante alcanzó los 18,9 kilos anuales, lo que representó un aumento del 8,8% respecto de 2024 y el nivel más alto desde que existen registros.
Mientras la carne vacuna acumuló en 2025 aumentos del 56,8%, muy por encima de la inflación anual, el cerdo subió 29,4% y el pollo apenas 19,2%, según datos de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo (Caicha).
La brecha de precios entre las distintas carnes explica gran parte de este fenómeno. Actualmente, un kilo de carne vacuna blanda se ubica entre $18.000 y $20.000, mientras que el mismo corte de cerdo ronda los $8.000. Algo similar ocurre con otros productos: la costeleta de cerdo se vende entre $8.000 y $9.000 por kilo, frente a los casi $17.000 que cuesta la versión vacuna.
El pollo aparece como la alternativa más económica: el cuarto trasero congelado se consigue alrededor de $4.500 por kilo y cerca de $6.000 en su versión fresca, mientras que la suprema oscila entre $8.000 y $13.000 por kilo.
