El canciller Pablo Quirno apareció en televisión con la mano vendada tras un accidente deportivo y terminó protagonizando una escena que cruzó ironía y política. Su respuesta sobre una posible reducción salarial reactivó la discusión por un polémico artículo de la reforma laboral.
El “chiste” de Pablo Quirno que causó polémica
El funcionario contó que sufrió un accidente deportivo jugando al fútbol como arquero y que se rompió la mano. La pregunta del periodista Eduardo Feinmann, en tono distendido, apuntó directo al corazón del debate: si le bajarían el 50% del sueldo por tratarse de una actividad voluntaria y riesgosa. La respuesta de Quirno fue inmediata: no, y “gracias a Dios fue antes de la promulgación de la ley”.
⭕️El canciller de Argentina, Pablo Quirno, contó que se lastimó la mano jugando al fútbol y al ser consultado si le van a bajar el sueldo, en referencia a lo que proponía la Reforma Laboral, contestó: "Gracias a Dios fue antes de la promulgación de la ley". pic.twitter.com/oiaRf6I5lb
— El Destape (@eldestapeweb) March 3, 2026
La referencia no fue casual. El cuestionado artículo 44 del proyecto de Ley de Modernización Laboral proponía reducir al 50% el salario en caso de que la licencia médica derivara de una acción voluntaria del trabajador. En casos involuntarios, la reducción prevista era del 75%. La medida buscaba, según sus impulsores, limitar el ausentismo laboral, pero generó fuertes críticas en el Senado de la Nación y entre distintos bloques políticos.
Incluso el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, había defendido públicamente la idea de que si alguien se lesionaba jugando al fútbol, el empleador no debía abonar los días de ausencia. La ironía de Quirno, además, dejó entrever una contradicción con quienes sostenían que la norma podía tener carácter retroactivo.
No obstante, el polémico artículo terminó siendo eliminado para facilitar la aprobación del resto de la ley en el Congreso. Pero la imagen del canciller con la mano vendada, en plena discusión por los derechos laborales, volvió a encender el debate público y dejó una postal que combinó política, reforma y una cuota de ironía inesperada.
