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Oficios, costura y herramientas digitales: Ulpiano Suárez charló con vecinos que se capacitan

Electricidad domiciliaria, producción textil y marketing digital son algunas de las propuestas que se desarrollan en el NIDO de Flores-Olivares. Los cursos apuntan a mejorar la empleabilidad y generar ingresos.

En el barrio Flores-Olivares, el Núcleo de Innovación y Desarrollo de Oportunidades (NIDO) se convirtió en un espacio donde vecinos de distintas edades buscan una herramienta concreta para mejorar sus posibilidades laborales. La propuesta de la Ciudad de Mendoza reúne capacitaciones en oficios, producción y tecnología, con iniciativas que apuntan tanto al empleo como al desarrollo de emprendimientos.

Una de las capacitaciones es la de Montador Electricista Domiciliario, que ofrece 240 horas de formación presencial, con clases teóricas, prácticas y prácticas profesionalizantes. La propuesta comenzó con 97 participantes de distintos barrios de la Ciudad de Mendoza y de otros departamentos del Gran Mendoza y actualmente funciona con dos comisiones.

Durante la visita, el intendente Ulpiano Suárez valoró especialmente la articulación que hace posible el desarrollo de esta iniciativa y la posibilidad de que los participantes cuenten con equipamiento para realizar sus actividades. “Son herramientas muy valiosas las que están recibiendo aquí. Anhelamos que, una vez terminada la capacitación, se les abran las puertas al mercado laboral o a su propio emprendimiento”, sostuvo.

El jefe comunal, también destacó que el programa es resultado de una articulación entre el municipio, el Gobierno provincial, empresarios mendocinos que realizan aportes y empresas que colaboraron con el equipamiento tecnológico.

El curso entrega una certificación oficial de Formación Profesional Nivel II y busca que los alumnos puedan trabajar de manera independiente. Iván Bordón, docente de la capacitación, contó que los participantes incorporan conocimientos para realizar trabajos, detectar riesgos eléctricos y generar una salida laboral. Según señaló, desde el comienzo no hubo bajas y las clases mantienen una alta participación.

Para Kevin Guzmán, uno de los alumnos, el objetivo es sumar un nuevo ingreso para su familia y aprender un oficio que pueda transformar en trabajo. Gabriela Sosa, otra participante, destacó además la posibilidad de acceder a una actividad históricamente asociada a los hombres: “Todo lo que puede hacer un hombre lo puede hacer una mujer”.

Otro proyecto es La Máquina de Volar, un taller textil que comenzó en 2024 y avanzó hacia un esquema de producción autogestionado. Sus integrantes ya confeccionan mamelucos, ambos sanitarios y remeras deportivas para empresas, generando ingresos para el grupo.

Lisi Agüero, integrante del taller, resumió el impacto de la experiencia más allá del trabajo: “Me sirve un montón emocionalmente y laboralmente también. He crecido mucho”.

El tercer eje es Semillero Digital, un programa anual de formación en marketing digital, comercio electrónico y otras herramientas tecnológicas. Está orientado especialmente a jóvenes que buscan su primera experiencia laboral.

Para Luna, de 27 años, la capacitación le permitió descubrir nuevas capacidades, mientras que Micaela Cruz, de 25, la encontró como una oportunidad para formarse luego de quedar fuera del mercado laboral. “Espero tener la oportunidad de trabajar de esto”, contó.

Las tres propuestas tienen un punto en común: convertir la capacitación en una posibilidad concreta de generar ingresos, conseguir empleo o desarrollar un proyecto propio.

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