Con una fuerte presencia en redes sociales, el Gobierno de Mendoza puso en marcha una campaña de concientización bajo la consigna “Nuestra fauna no se vende”, con el objetivo de dejar en claro que los animales silvestres no son mascotas y que su captura, tenencia o comercialización constituye un delito.
En la cuenta oficial de Instagram del Ministerio de Energía y Ambiente se difundieron imágenes ilustrativas de especies emblemáticas como el zorro gris, el puma, el cóndor andino y la araña pollito, acompañadas del mensaje “no es mascota”. La iniciativa generó repercusión y distintas lecturas entre los usuarios, especialmente en relación con la posible tenencia doméstica de estos animales.

Desde el área de Biodiversidad aclararon que la campaña no responde a un aumento puntual de casos de mascotización de zorros o pumas, sino que forma parte de una estrategia más amplia para visibilizar el tráfico ilegal de fauna silvestre. Así lo explicó el director del área, Ignacio Haudet, quien señaló que se eligieron especies “paraguas”, fácilmente reconocibles por la población, para poner el foco en una problemática estructural.
Según detalló el funcionario, en el caso de especies como pumas y zorros, no predomina la tenencia como mascotas, sino otras prácticas ilegales. “Muchas veces los capturan, los retienen o directamente los matan, ya sea por considerarlos una amenaza, por bronca o para obtener sus pieles o trofeos”, explicó. También mencionó situaciones vinculadas a la taxidermia y al comercio de productos de origen ilegal.

Haudet remarcó que la legislación vigente protege tanto a los animales vivos como a sus partes y derivados, como pieles, cabezas o ejemplares embalsamados. “Si no se puede demostrar el origen legal, todo eso constituye tráfico ilegal”, advirtió.
En cuanto a las especies más afectadas por la tenencia ilegal en Mendoza, el director de Biodiversidad señaló que las aves siguen siendo las más vulneradas, principalmente con fines de mascotización. Entre los casos más frecuentes mencionó al cardenal amarillo, aunque aclaró que, detrás de muchas detecciones, suelen aparecer redes más amplias de fauna ilegal.

Otro de los ejemplos más comunes es el de las tortugas terrestres, cuya tenencia como mascota continúa naturalizada en muchos hogares. A diferencia de otros casos, explicó Haudet, suele haber entregas voluntarias al Ecoparque cuando las personas ya no pueden o no desean mantenerlas en cautiverio.
Aunque la campaña actual no incluye imágenes de aves ni de tortugas —a pesar de ser los casos más habituales—, desde el Ministerio insistieron en que el eje central es generar conciencia ciudadana. “La fauna silvestre no está a la venta ni es de dominio privado. El objetivo es que la gente entienda que no debe capturarla ni tenerla en cautiverio y que denuncie estos hechos para cortar la cadena del delito”, concluyó el funcionario.
