El plan trazado por el Poder Ejecutivo para recibir a la Selección Argentina debió modificarse a último momento. Luego del resultado adverso en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, la postura de los jugadores fue tajante: el clima anímico no está para festejos y se cancela cualquier convocatoria masiva.
Ante este panorama, la promesa inicial de otorgar un feriado nacional, medida que el propio presidente Javier Milei había supeditado públicamente a la decisión de los futbolistas y el cuerpo técnico, quedó oficialmente descartada.
Desde Balcarce 50 confirmaron que no habrá presencia de funcionarios ni integrantes del Gabinete en el arribo del equipo al Aeropuerto Internacional de Ezeiza. La indicación oficial busca evitar cualquier lectura política sobre la delegación deportiva.
El dispositivo de recepción incluirá:
- Honores protocolares: Un escolta a cargo de Granaderos y la participación de la Secretaría de Seguridad Nacional.
- Tratamiento de comitiva internacional: Se dispondrá un operativo similar al que se utiliza con los jefes de Estado que visitan el país.
- Logística aérea: La llegada está prevista en dos aeronaves de la aerolínea de bandera, dividiendo entre la delegación deportiva y el entorno familiar.
La vuelta a Buenos Aires tampoco contará con la plantilla completa. Tras el cierre del certamen, figuras clave como el capitán Lionel Messi y Rodrigo De Paul emprendieron viaje directamente hacia sus respectivos destinos para sumarse a sus clubes o iniciar su período de descanso, sin pisar suelo argentino.
El grupo restante aterrizará por la tarde en Ezeiza para dirigirse directamente al predio de la AFA. La agenda prevista por la conducción de Claudio “Chiqui” Tapia es simple: una cena íntima de despedida y la posterior desconvocatoria del grupo para que cada integrante continúe con sus compromisos personales.
