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Antonella Rivero es una tunuyanina dedicada al teatro y a la comedia musical. Su obra «El cielo de Nany» fue furor en vacaciones de invierno y el show fue requerido para los grandes festejos del Día del Niño en Mendoza.

Su espectáculo se presentó todos los días de vacaciones de invierno en el teatro Plaza y fue una de las obras más elegidas por los niños. El cielo de Nany no terminó ahí, en los festejos del Día del Niño, estará a cargo de la previa de Piñón Fijo en el Prado Gaucho y de Topa en el Feriagro de Luján de Cuyo.

La obra, que cautiva a niños de 0 a 5 años, deja un mensaje de amor y esperanza. En ella, existen momentos de interacción entre el público y los artistas. Sobre esto Nany habla con mucha sinceridad: «la respuesta del público es hermosa, ver a los niños jugar con sus padres es lo más lindo y me lo llevo en el corazón». Como dice Nany «el objetivo de la obra es la unión familiar, es dar amor, cariño, querer a los niños y cuidarlos porque son nuestro futuro».

También la actriz contó del antes y después que marca está obra en su vida personal y en su carrera artística; «soy feliz, durante estas vacaciones cada día me levanté con ganas de encontrar niños nuevos, sus rostros expectantes en cada función me llenaron el alma».

La obra, cuya autoría es de Laura Fuertes, fue prácticamente hecha a la medida de esta joven tunuyanina. Por su dulzura, su simpatía y su afán de dar amor sin diferencias, virtud que la caracteriza desde pequeña.

Nany comentó a NDI sobre su equipo de trabajo; «Nany es sólo la cara visible de esto, pero cada una de las personas, desde la creadora del libreto, Laura, y cada vestuarista, los encargados de la escenografía, los bailarines, Sol y Luna (los personajes amigos en el Cielo de Nany), sin ellos esto no sería posible. Este equipo ha logrado cautivar a los niños, los ha llenado de felicidad y amor, estoy muy agradecida por tanta dedicación».

Esta obra reencontró a la actriz con su niña interna, aquella a la que aconseja nunca olvidar. Y es justamente hace muchos años cuando empezó su amor por los niños y la comedia musical, viviendo en Tunuyán.

Desde pequeña participaba de espectáculos de la Vendimia departamental y poco a poco su sueño de volar alto se fue haciendo realidad. Sus estudios y luego sus clases como profesora de danza han sido fundamentales para conocer a los niños y aprender con ellos el arte de vivir y ser feliz.

Hoy, con 26 años reconoce la importancia de haber estudiado comedia musical en la Ciudad de Mendoza, pero no deja de recordar la linda vida junto a su familia y amigos de la infancia en el departamento de Tunuyán.

Ahora, ídola de los niños mendocinos, al igual que su cielo, Nany no tiene límites para soñar.

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