El último informe del BCRA reveló que 6,2 millones de personas mantienen deudas con bancos y prestadores no financieros. La proporción de familias que no logra pagar en término saltó del 6,6% al 7,3%, su máximo desde enero de 2010. Para el economista Christian Buteler, la explicación es contundente: “las tasas nunca acompañaron la baja de la inflación y los sueldos quedaron totalmente desfasados”.
El deterioro golpea de lleno en los productos financieros más utilizados: préstamos personales y tarjetas de crédito, que impulsan el récord de morosidad. En créditos personales, el porcentaje de impagos trepó del 8,2% al 9,1%; en tarjetas, del 6,7% al 7,4%, reflejo del mayor uso de los plásticos para financiar gastos cotidianos ante la falta de ingresos suficientes.
Buteler fue tajante: “Las familias ya no se endeudan para comprar bienes durables, sino para subsistir”, un síntoma que describe con crudeza el deterioro del poder adquisitivo. Los salarios, según ejemplificó, se ajustaron entre un 20% y un 25% anual, mientras las tasas de costo financiero total seguían entre el 140% y el 150%.
La consecuencia es un incremento explosivo de la deuda: cada cliente debe en promedio $5,6 millones, un 75% más que hace un año. Los clientes bancarios arrastran saldos por $4,4 millones, a los que se agregan $1,2 millones en obligaciones con entidades no financieras como billeteras virtuales, tarjetas de consumo y cadenas comerciales.

El fenómeno se da en un sistema ampliado donde operan 542 entidades no bancarias, que otorgaron más de $11 billones en créditos, con un crecimiento interanual del 144% en préstamos personales y del 53% en consumos con tarjeta. Allí, la situación es aún más crítica: la morosidad llega al 20% en fintech, al 18% en billeteras y se dispara al 27% en la compra de electrodomésticos.
Según el BCRA, este deterioro refleja un riesgo adicional que todavía no captura plenamente el indicador tradicional. A esto se suma el encarecimiento del financiamiento: las tasas nominales anuales de entidades no bancarias alcanzan el 129%, mientras el costo de mantener una tarjeta trepa al 92%, muy por encima de la inflación interanual del 36,6% registrada en julio.
En este contexto adverso, el Banco Central inició un sendero de reducción de tasas y esta semana bajó la tasa de referencia del 22% al 20%, con el objetivo de abaratar el crédito y facilitar el acceso al financiamiento formal. La medida busca aliviar la presión sobre los hogares, aunque los analistas coinciden en que el ajuste salarial y la recomposición real de los ingresos serán claves para revertir la tendencia.
La radiografía del endeudamiento es elocuente:
- $5,6 millones de deuda promedio por cliente, 75% más que un año atrás.
- 6,2 millones de personas con obligaciones financieras.
- $4,4 millones de deuda bancaria y $1,2 millones con prestadores no financieros.
- 144% de crecimiento en préstamos personales no bancarios.
- Morosidad total del 8,6%, con picos del 20% en fintech y 27% en electrodomésticos.
- Tasas no bancarias del 129%, ampliamente superiores a la inflación.
