El martes el presidente Javier Milei retomará su agenda internacional con un nuevo vuelo hacia los Estados Unidos. En lo que representa su tercera incursión en territorio norteamericano en lo que va del 2026, el mandatario busca consolidar su perfil global ante la élite financiera en la 29° Conferencia Global del Instituto Milken.
Los detalles de la comitiva y el itinerario
De acuerdo con el cronograma oficial, el jefe de Estado despegará a las 13. No viajará solo; lo escoltará un equipo de máxima confianza integrado por:
- Karina Milei, Secretaria General de la Presidencia.
- Pablo Quirno, Canciller.
- Alec Oxenford, embajador argentino en Washington.
Tras aterrizar en la madrugada del miércoles en Los Ángeles, la actividad oficial iniciará a las 10 con un encuentro privado entre Milei y el anfitrión del evento, Michael Milken, el influyente exfinancista reconvertido en filántropo.
El vínculo de Milei con el Instituto Milken no es nuevo. La relación con Michael Milken —figura icónica de Wall Street en los años 80— ha sido un puente constante para el libertario. Tras su reunión privada, el Presidente encabezará un cónclave exclusivo con un grupo reducido de empresarios, buscando replicar el interés que ya despertó en años anteriores ante gigantes como Amazon, Visa, Google y JPMorgan.
El plato fuerte llegará a las 14 (hora local), cuando Milei suba al estrado principal para disertar sobre los desafíos globales. Se espera que el mandatario refuerce su narrativa habitual:
- La defensa del capitalismo de libre mercado como solución a la pobreza.
- El posicionamiento de Argentina como la “nueva meca de Occidente”.
- Un llamado urgente a la inversión extranjera, bajo la premisa de que la “ventana de oportunidad” del país es ahora.
Con esta visita, Milei suma 17 viajes a los Estados Unidos desde que asumió el poder, marcando una alineación geopolítica total. Solo en este 2026, ya ha pisado suelo estadounidense para la cumbre de la Junta de la Paz con Donald Trump y para el lanzamiento de la Argentina Week en Nueva York.
Este paso por Los Ángeles refuerza la estrategia del Ejecutivo de mantener contacto directo con los centros de poder financiero, buscando que el respaldo ideológico se traduzca, finalmente, en desembolsos de capital para la economía local.
