El presidente Javier Milei buscó este jueves trazar una clara línea divisoria entre el fervor popular por el pase de la Selección Argentina a la final de la Copa del Mundo y la agenda de su administración.
En el centro de la escena, el mandatario le restó dramatismo a la polémica internacional generada por los futbolistas que exhibieron una bandera de las Islas Malvinas tras eliminar a Inglaterra: “Es un partido de fútbol”, sentenció, enfatizando que el reclamo de soberanía corre por carriles estrictamente diplomáticos.
En declaraciones radiales, el Jefe de Estado calificó de “miserable” cualquier intento de especulación o capitalización partidaria sobre un eventual campeonato mundial. “La política no debe apropiarse de esta fiesta de los argentinos”, remarcó, asegurando que el mérito le pertenece de forma exclusiva al plantel y a la ciudadanía.
Milei confirmó que los balcones del palacio de Gobierno estarán abiertos para el seleccionado si deciden celebrar allí con la gente, aunque aclaró que se mantendrá al margen del protagonismo.
El Ejecutivo garantizará que ningún dirigente político intente subirse al escenario de las celebraciones.
Diplomacia y el cruce con el Reino Unido
Respecto a la bandera de Malvinas exhibida por el plantel, el presidente validó la reacción al calificarla como “un sentimiento que está dentro de todos los argentinos”. No obstante, diferenció el folclore deportivo de la estrategia estatal.
“La recuperación de las Islas se logrará en el plano diplomático con inteligencia”, argumentó Milei, ponderando las gestiones de la Cancillería que reactivaron el llamado de la ONU para que el Reino Unido retome el diálogo.
Ante posibles sanciones del ámbito británico o de la FIFA, el mandatario minimizó el impacto y consideró que cualquier represalia quedará confinada estrictamente a lo deportivo, sin alterar los canales bilaterales entre los países.
El presidente aprovechó para desmentir que la gestión esté paralizada por la fiebre mundialista. Reveló que durante la semifinal se mantuvo reunido analizando temas de Estado junto a su secretaria general, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
En ese sentido, ratificó el rumbo económico y celebró los últimos indicadores de inflación, que se ubicó en el 1,9% mensual (con una inflación núcleo del 1,6%), prometiendo que el índice mantendrá su tendencia a la baja.
