El presidente Javier Milei volvió a rechazar que exista una crisis por el creciente endeudamiento y la morosidad de las familias argentinas, uno de los problemas que comenzó a ganar terreno en la agenda económica y que ya alcanza a millones de personas.
El mandatario abordó el tema este lunes durante una extensa reunión de Gabinete en Casa Rosada, donde volvió después de 24 días. El encuentro se prolongó durante casi tres horas y tuvo entre sus ejes la situación económica y las reformas que el oficialismo pretende impulsar en el Congreso.
Sin embargo, uno de los puntos que volvió a quedar bajo la lupa fue la situación financiera de los hogares.
Según trascendió después del encuentro, Milei ratificó su postura respecto del aumento de la morosidad y rechazó que los indicadores actuales reflejen una situación de crisis.
El Presidente sostuvo que el fenómeno debe analizarse en el contexto de una mayor expansión del crédito y volvió a defender el rumbo económico de su administración.
Casi 6 millones de argentinos tienen deudas en mora
Los últimos datos muestran, sin embargo, un fuerte deterioro en la capacidad de pago de los hogares.
De acuerdo con un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre información del Banco Central, la morosidad de las familias con los bancos llegó al 12,8% en junio de 2026, luego de haber aumentado durante 20 meses consecutivos.
El salto resulta significativo si se observa la evolución reciente: en octubre de 2024 la mora era del 2,5%.
Cuando se incorporan las obligaciones contraídas a través de billeteras virtuales, la irregularidad total de las familias se ubicaría alrededor del 15,5%.
Los números también permiten dimensionar cuántas personas están atravesadas por el problema. En junio, 20,96 millones de argentinos tenían deudas con bancos o billeteras virtuales y 5,91 millones se encontraban en situación de morosidad.
Es decir, millones de hogares no solo recurrieron al financiamiento para sostener sus consumos, sino que comenzaron a encontrar dificultades para cumplir con las cuotas.
Milei insiste en que el Estado no debe intervenir
La posición del Gobierno frente al problema ya había sido expresada tanto por Milei como por el ministro de Economía, Luis Caputo.
Desde el Ejecutivo consideran que las deudas fueron contraídas voluntariamente entre particulares y descartan, por el momento, una intervención del Estado para asistir a quienes no pueden afrontar los pagos.
Milei incluso vinculó días atrás parte del crecimiento del endeudamiento con compras realizadas durante el Mundial, entre ellas televisores, una explicación que generó cuestionamientos desde distintos sectores.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) rechazó esa interpretación y planteó que el problema tiene otro origen.
“Las familias se endeudan para comer”, sostuvo Salvador Femenía, vocero de la entidad, quien vinculó el aumento del crédito y la mora con la pérdida de poder adquisitivo.
Según explicó, muchos hogares están utilizando tarjetas, préstamos y otras alternativas de financiamiento para afrontar gastos básicos como alimentos y medicamentos, y no solamente para comprar bienes durables.
El endeudamiento familiar llegó al Congreso
El crecimiento de la morosidad también comenzó a trasladarse al terreno político.
En el Congreso aparecieron diferentes proyectos impulsados por sectores de la oposición que buscan atender el problema. Las propuestas incluyen límites a los costos financieros, mecanismos para renegociar deudas, mayores controles sobre billeteras virtuales y prestamistas no bancarios y nuevas obligaciones para informar las condiciones de los créditos.
La discusión se produce en momentos en que el Gobierno pretende concentrar su agenda legislativa en las reformas que considera necesarias para profundizar su programa económico.
Durante la reunión de Gabinete de este lunes, Milei pidió a sus funcionarios mantener el rumbo y avanzar con esa estrategia parlamentaria.
Mientras tanto, la creciente dificultad de millones de familias para pagar tarjetas, créditos y préstamos se consolida como uno de los nuevos frentes económicos que enfrenta el Gobierno.
