El presidente Javier Milei modificó su agenda de viaje al exterior con un objetivo político preciso: evitar que Victoria Villarruel tenga la posibilidad de desempatar la votación del proyecto de reforma de la Ley de Tierras, una de las iniciativas que el Gobierno considera estratégicas.
La decisión implica que, mientras Milei permanezca fuera del país, Villarruel asumirá interinamente la Presidencia de la Nación, por lo que no podrá conducir la sesión del Senado en la que se debatirá la iniciativa. En su lugar, la Cámara será presidida por el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala.
Una jugada para evitar un escenario incómodo
El oficialismo llega al debate con un panorama ajustado y sin certezas sobre el resultado de la votación.
En caso de un empate, si Villarruel presidiera la sesión debería emitir el voto de desempate, una situación que la Casa Rosada busca evitar en medio del prolongado distanciamiento político entre el Presidente y su vicepresidenta.
Con el cambio de agenda, el Gobierno elimina esa posibilidad, ya que Villarruel ejercerá temporalmente la Presidencia de la Nación y quedará impedida de intervenir en el debate parlamentario.
La Ley de Tierras, una discusión clave
La reforma de la Ley de Tierras es uno de los proyectos más importantes impulsados por el oficialismo en el actual período legislativo.
La sesión también estará marcada por el pedido de la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti, quien solicitó autorización para participar y votar de manera remota debido a su embarazo de 32 semanas, al sostener que no quiere anticipar su licencia por maternidad y que busca garantizar la representación de Mendoza en una votación que considera trascendental.
