El último Informe de Transferencias de Sueldos de Interbanking, correspondiente a octubre de 2025, volvió a exponer las profundas desigualdades salariales que atraviesan al país. Aunque los salarios pagados por el sistema bancario crecieron 35,9% interanual, superando la inflación del 31,3%, las diferencias entre regiones siguen siendo marcadas y persistentes. En este escenario, Mendoza quedó posicionada entre las cinco provincias con peores salarios promedio, un dato que prende luces de alerta en pleno contexto de recesión económica.
De acuerdo con los registros de Interbanking, en octubre se procesaron más de 2,3 millones de transferencias por un total de $3,5 billones, consolidando un crecimiento del 55% en cinco años. Este salto está ligado a la digitalización, la formalización administrativa y la mayor bancarización. Un detalle que llamó la atención del sector financiero es el incremento del pago de sueldos en moneda extranjera: de solo 50 operaciones en 2024 a más de 3.200 en 2025, reflejando que el bimonetarismo comienza a consolidarse en diversos rubros.
El informe también ratifica que las actividades mineras continúan encabezando los salarios más altos del país. Minas y Canteras lidera con un promedio de $4.715.251 y un crecimiento del 58,6%, seguida por Información y Comunicaciones ($1.958.120), Intermediación Financiera ($1.543.590) e Industria Manufacturera ($1.281.265). En contraste, sectores como comercio, construcción y transporte siguen relegados con incrementos por debajo del promedio general.

En la comparación regional, la brecha se vuelve todavía más evidente. Neuquén volvió a encabezar el ranking salarial con $2.659.048, seguido por Chubut, Santa Cruz, Río Negro y Jujuy, todas jurisdicciones donde la minería y la energía impulsan de manera determinante las remuneraciones. En el extremo opuesto, el panorama es desalentador: Santiago del Estero encabeza la lista de los salarios más bajos con $449.603, escoltado por Corrientes, La Rioja, Catamarca y Mendoza.
Con un promedio de $928.331, Mendoza aparece en el puesto 5 del ranking de provincias peor pagas, quedando muy por debajo del promedio nacional estimado en $1.483.740. El contraste resulta aún mayor frente a áreas no mineras pero con economías más diversificadas: la Ciudad de Buenos Aires registró $1.593.245 y la provincia de Buenos Aires $1.294.345.
La señal que deja este informe es clara: la desigualdad salarial en Argentina se profundiza según la matriz productiva de cada provincia, con ventajas marcadas para los territorios con fuerte presencia minera y energética. En paralelo, el avance de la digitalización permite que más trabajadores ingresen al circuito bancarizado, pero esto no garantiza un aumento real del poder adquisitivo.
En Mendoza, donde la brecha salarial se hace cada vez más visible, el Gobierno apostó en 2025 a acelerar exploraciones mineras y habilitar nuevas audiencias públicas para dinamizar un sector que, según prometen desde la Casa de Gobierno, podría generar empleo directo e indirecto y mejorar los ingresos promedio locales. Aun así, los especialistas advierten que el impacto salarial dependerá del ritmo económico general y de la capacidad de los sectores más dinámicos para arrastrar al resto del mercado laboral.
