La Dirección General de Escuelas puso en marcha un proceso de transformación del nivel superior estatal en Mendoza que apunta a instituciones con problemas académicos, administrativos o edilicios. La iniciativa, oficializada en el Boletín Oficial, establece un nuevo esquema organizativo para garantizar la continuidad del sistema.
Según la normativa, los institutos que presenten caída sostenida de matrícula, baja demanda o dificultades para sostener equipos docentes especializados (criterios definidos por la autoridad educativa) podrán ser reconvertidos en sedes descentralizadas de formación docente y técnica. En ese marco, perderán su autonomía de gestión y pasarán a depender de instituciones de referencia designadas por el propio sistema educativo.
Cada nueva sede contará con una estructura básica compuesta por un director, un coordinador académico y un secretario (además de un Consejo de Sede con funcionamiento colegiado). Este esquema busca ordenar la administración y unificar criterios pedagógicos en contextos considerados críticos.

Desde el Gobierno sostienen que la medida apunta a garantizar la continuidad pedagógica de los estudiantes y la reubicación de los docentes titulares (según sus perfiles profesionales), preservando también los cargos de apoyo académico y del personal no docente.
La implementación quedará en manos del titular de la DGE, Tadeo García Zalazar, quien definirá cada reconversión mediante resoluciones específicas (incluyendo la designación de autoridades transitorias). La decisión abre un nuevo escenario para la educación superior mendocina, con impacto directo en la organización institucional y el futuro de varias carreras.
