Bajo la consigna de su gira federal denominada “Próximo Paso Tour”, Mauricio Macri desembarcará en Mendoza el próximo 29 de mayo. El expresidente no solo busca revitalizar una militancia golpeada, sino que pretende erigir a la provincia como el centro neurálgico desde donde proyectar su influencia hacia San Juan, San Luis, La Rioja y Catamarca.
El arribo de Macri se produce en un contexto de extrema complejidad para el PRO local. La estructura partidaria en Mendoza ha sufrido una diáspora significativa hacia las filas de Javier Milei:
- El sector de De Marchi: Mientras Omar De Marchi ejerce funciones en Aerolíneas Argentinas y Álvaro Martínez se integra al bloque de La Libertad Avanza en el Congreso, el partido a nivel provincial quedó en manos de Gabriel Pradines. Sin embargo, este sector enfrenta el desafío de la falta de cargos legislativos tras el reciente recambio.
- La ruptura con Hebe Casado: La vicegobernadora, quien supo ser la apuesta de Macri para equilibrar el poder interno, hoy se encuentra distanciada y sin espacio formal en el partido tras su enfrentamiento con la conducción de Pradines.
Uno de los puntos que genera mayor expectativa es el posible —pero aún no confirmado— encuentro con Alfredo Cornejo. El gobernador mendocino, aliado estratégico de Macri en 2025, viene mostrando en los últimos meses una sintonía mucho más marcada con la gestión de Milei, lo que pone en duda la foto de unidad que el expresidente desearía capturar.
Este reposicionamiento no es casual ni estrictamente partidario. Fuentes cercanas aseguran que el sector industrial, encabezado por figuras como Paolo Rocca (Techint), le han pedido al expresidente la consolidación de una alternativa electoral sólida frente a las tensiones crecientes entre el oficialismo y la industria nacional.
