El prolongado cierre del Paso Internacional Cristo Redentor continúa afectando al transporte de cargas entre Argentina y Chile. Con más de 20 días de inactividad, alrededor de 2.000 camiones permanecen sin poder cruzar la cordillera, mientras las autoridades mantienen la restricción por las condiciones climáticas y los riesgos que presenta la ruta debido a la nieve y el hielo.
Desde la Asociación Propietarios de Camiones Mendoza (Aprocam), el secretario de la comisión directiva, Ricardo Squartini, explicó que cada camión detenido representa una pérdida cercana a los 450 dólares por día, entre costos operativos y lucro cesante. Esto significa que cada unidad acumula unos 9.000 dólares en pérdidas, lo que eleva el impacto económico total a aproximadamente 18 millones de dólares. Además, remarcó que las empresas deben seguir afrontando salarios, seguros, patentes y mantenimiento, sin recibir ningún tipo de compensación por tratarse de una contingencia climática.

Según el relevamiento de Aprocam, unos 600 camiones permanecen estacionados en Uspallata, mientras que entre 800 y 1.000 unidades aguardan en distintas estaciones de servicio entre el Acceso Sur y Desaguadero. A ellos se suman cerca de 1.500 camiones de empresas mendocinas que permanecen en sus bases para no saturar los espacios de espera sobre la Ruta 7. En paralelo, Gendarmería Nacional, Aprocam y el Sindicato de Choferes organizan la entrega diaria de alimentos para asistir a los conductores argentinos y extranjeros que permanecen varados.
Aunque algunas empresas optaron por desviar la carga hacia pasos alternativos, como Pino Hachado o Cardenal Samoré, esa decisión implica recorrer más de 2.000 kilómetros adicionales y encarece significativamente los costos logísticos. Por el momento, el Paso Cristo Redentor continuará cerrado hasta que las condiciones meteorológicas permitan completar las tareas de despeje y garantizar una circulación segura.
