El 8,1% de desempleo en el Gran Mendoza fue el dato que se llevó los titulares tras la publicación del último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Sin embargo, posiblemente no sea el único —ni el más revelador— para entender qué está pasando con el trabajo en Mendoza.
Cuando se corre la mirada de quienes no consiguen empleo y se observa qué sucede entre quienes sí están ocupados, aparecen otras señales: 127.000 personas que ya tienen trabajo buscan activamente otra ocupación y 92.000 están subocupadas, es decir, trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están dispuestas a trabajar más.
Los números corresponden al segundo trimestre de 2026 y permiten construir una radiografía bastante más compleja que la que surge exclusivamente de la tasa de desempleo.
Más mendocinos salieron a buscar trabajo
Hay un primer dato que resulta clave para comprender lo ocurrido entre abril y junio. La población económicamente activa (PEA) del Gran Mendoza creció de 517.000 a 539.000 personas entre el primer y el segundo trimestre. En apenas tres meses, unas 22.000 personas se incorporaron al mercado laboral, ya sea porque tenían empleo o porque comenzaron a buscarlo.
El mercado consiguió absorber una parte importante de ese crecimiento. La cantidad de ocupados pasó de 479.000 a 495.000, es decir, hubo alrededor de 16.000 personas más con trabajo.
Sin embargo, el aumento de la oferta laboral fue superior. Como resultado, la cantidad de desocupados pasó de aproximadamente 38.000 a 44.000 y la tasa de desempleo subió del 7,3% al 8,1%.
Esto explica una aparente contradicción de los últimos datos: en Mendoza aumentó el empleo y, al mismo tiempo, aumentó el desempleo.
La razón está en que más personas decidieron incorporarse al mercado laboral y buscar una ocupación, pero no todas consiguieron hacerlo durante el trimestre.

Tener trabajo y seguir buscando
Es probablemente uno de los datos más significativos que dejó el informe. En el Gran Mendoza, el 23,6% de la población económicamente activa está ocupada pero demanda otro empleo. Son unas 127.000 personas.
Tres meses antes eran aproximadamente 116.000 y representaban el 22,4% de la PEA. La comparación con el promedio nacional permite dimensionar el fenómeno. En los 31 aglomerados urbanos relevados por el INDEC, los ocupados demandantes representan el 16,9% de la población económicamente activa.
Gran Mendoza se encuentra casi siete puntos porcentuales por encima.
Esto no significa necesariamente que esas 127.000 personas estén buscando un segundo empleo. La categoría del INDEC incluye a quienes tienen una ocupación y buscan activamente otra: puede tratarse de alguien que pretende cambiar de trabajo, mejorar sus condiciones laborales, sumar horas o incorporar otra fuente de ingresos.
Pero el indicador sí muestra algo concreto: casi uno de cada cuatro participantes del mercado laboral mendocino tiene trabajo y, aun así, continúa buscando.
El dato adquiere otra dimensión en momentos en que diferentes relevamientos privados vienen mostrando un crecimiento del pluriempleo y de las actividades complementarias, como changas o trabajos mediante plataformas digitales.
Son mediciones diferentes y no pueden compararse directamente, pero ambas permiten observar una transformación en la relación de los trabajadores con el empleo.
La subocupación dio otro salto
La tercera señal aparece en las horas trabajadas. La subocupación llegó al 17% en el Gran Mendoza, cuando apenas tres meses antes se encontraba en 13,8%. En términos absolutos, pasó de unas 71.000 a aproximadamente 92.000 personas.
Se trata de trabajadores que realizan jornadas inferiores a las 35 horas semanales por causas involuntarias y están disponibles para trabajar más.
También en este indicador Mendoza se encuentra considerablemente por encima del promedio nacional: en el conjunto de los 31 aglomerados urbanos, la subocupación fue del 11,5%.
Dentro del universo mendocino, además, el 12,7% de la PEA corresponde a subocupados demandantes, es decir, personas que trabajan pocas horas y buscan activamente otra ocupación.
Mendoza frente al resto del país
La fotografía del mercado laboral provincial tiene algunos contrastes. Gran Mendoza posee una tasa de actividad del 50,3%, superior al 48,9% nacional. También tiene una tasa de empleo mayor: 46,2% frente al 45% registrado para el conjunto de los principales aglomerados urbanos argentinos.
Hay, por lo tanto, proporcionalmente más personas participando del mercado laboral y también más personas ocupadas.
Pero, simultáneamente, Mendoza supera el promedio nacional en otros tres indicadores: desempleo, ocupados que buscan otra ocupación y subocupación.
La desocupación alcanza el 8,1% frente al 7,9% nacional; los ocupados demandantes representan el 23,6% contra el 16,9% del país; y la subocupación llega al 17%, frente al 11,5%.
La comparación regional también muestra diferencias. Mientras el desempleo en el Gran Mendoza alcanzó el 8,1%, Gran San Juan registró 3,2% y Gran San Luis 2,6%. El promedio de Cuyo quedó en 5,9%.
El desafío detrás de los números
Los datos del segundo trimestre dejan entonces una lectura más compleja que la simple evolución de la tasa de desempleo.
Mendoza tiene más personas trabajando que tres meses atrás, pero también más personas buscando ingresar al mercado laboral, más desempleados, más trabajadores buscando otra ocupación y un crecimiento importante de quienes necesitan trabajar más horas.
No corresponde sumar directamente los 44.000 desempleados, los 127.000 ocupados demandantes y los 92.000 subocupados porque las categorías pueden superponerse. Pero observarlas en conjunto permite entender las distintas formas de presión que atraviesan al mercado laboral.
El escenario aparece, además, en una economía argentina que durante el segundo trimestre mostró señales contrapuestas: el Producto Interno Bruto creció 2% frente al mismo período de 2025, pero retrocedió 0,6% respecto del primer trimestre de este año, según el propio INDEC.
Por eso, detrás del 8,1% que concentró inicialmente la atención aparece una discusión más amplia. El desafío del mercado laboral mendocino no pasa solamente por cuántas personas consiguen trabajo, sino también por cuántas horas pueden trabajar y cuántas, aun estando ocupadas, siguen buscando otra oportunidad.
Los últimos datos dejan una señal clara: tener empleo no necesariamente significa haber salido de la búsqueda laboral.
