El Concejo Deliberante de Luján de Cuyo aprobó un nuevo Código de Convivencia que entrará en vigencia el 1 de abril de 2026 y que apunta a mejorar la calidad de vida de los vecinos y proteger el entorno urbano y ambiental del departamento.
Entre los puntos destacados, la normativa establece la prohibición de los pasacalles y ordena en un solo cuerpo legal las disposiciones municipales vigentes. Lo cierto es que los pasacalles están prohibidos desde setiembre del año pasado, por lo que la comuna recordó que habrá multas. “Con enamorados…Prohibido pasacalles”, anunció el municipio en un comunicado en las vísperas de San Valentín.
La ordenanza, compuesta por 127 artículos, fue fundamentada en el recinto por el presidente de la Comisión de Peticiones, Guillermo Trentacoste, y por la concejal Cecilia Soulé. Según explicó Trentacoste, el nuevo código “recopila y unifica las normas municipales existentes, considerando en un solo cuerpo normativo las diversas ordenanzas y regulaciones, lo que facilita su comprensión y aplicación por parte de la comunidad”.

La iniciativa busca dejar atrás la dispersión normativa y ofrecer reglas claras tanto para los ciudadanos como para el Estado municipal, con un enfoque puesto en la convivencia, el cuidado ambiental y la participación vecinal.
El nuevo marco normativo establece pautas precisas en materia de ambiente, convivencia urbana y sanciones. En cuanto al cuidado ambiental, se prohíben las quemas, se refuerza la protección de la flora y la fauna y se promueve una gestión responsable de los residuos.
En el plano de la convivencia urbana, el Código fija el respeto de los horarios de descanso —de 22 a 7—, refuerza el control de ruidos molestos y regula normas de tránsito para peatones, ciclistas y usuarios de micromovilidades.
Además, incorpora herramientas de participación ciudadana, como el acceso a la información ambiental y mecanismos de mediación para la resolución de conflictos entre vecinos, con el objetivo de priorizar el diálogo antes de llegar a instancias sancionatorias.
El Código de Convivencia también define un sistema de sanciones claras y progresivas, que incluye multas, trabajo comunitario, clausuras y otras medidas, de acuerdo con la gravedad de la falta cometida.
