La cachetada pegó duro. Al menos eso dicen en Casa Rosada, más allá de que fuentes oficiales salgan a desmentir que el “Triángulo de Hierro” lo tenga entre ceja y ceja, no por alguna inoperancia propia, sino por el reguero de pólvora que dejó, y encendió, su actual pareja, la periodista Cristina Pérez.
El señalado no es ni más ni menos que el rimbobante ministro de Defensa Luis Petri quien, sin siquiera abrir la boca, rompió con el voto de confianza que le otorgó Javier Milei, en una alianza estratégica pos elecciones, su hermana y secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor estrella Santiago Caputo, quien quedó en el ojo de la tormenta y con una mira infrarroja apuntándole a la frente tras la interrupción de la entrevista que Jonatan Viale le realizó al presidente en medio del escándalo por $LIBRA.
Y fue $LIBRA lo que casi se lleva puesto (o se llevará) al ministro mendocino ya que su pareja, la periodista Cristina Pérez, cumplió con su función y realizó una fuerte denuncia (según ella chequeada con tres fuentes) en LN+ sobre el círculo íntimo de Javier Milei y el pago de sumas de dinero para poder tener acceso al presidente.
No por nada, horas después del Libragate, fue el propio Javier Milei quien salió a decir que debía empezar a tener más filtros y levantar murallas al rededor suyo para que no sea tan fácil llegar a su figura, como lo hizo el “empresario” de las cripto Hayden Davis quien, vaya paradoja, es hijo de Tom Davis, un empresario que “comió” cárcel en los Estados Unidos por estafas. Una pinturita.
“Hay gente que, por lo bajo, dice que sí hay un círculo de entorno que ofrece o pide plata a cambio de acercar empresarios al presidente. Eso, si es que ocurre, ya tiene que haber un sistema para controlar ese lobby, porque hay una cosa que dijo ayer Milei que yo me quedé pensando, ‘tengo que poner una muralla para que no sea tan fácil llegar a mí'”, dijo Cristina Pérez ante el asombro de Paulino Rodríguez un gran operador político devenido en conductor y periodista.
Esa fue la punta del iceberg en el caso Luis Petri. Lo que dijo su amada fue un fuerte cachetazo en el “Triángulo de Hierro” y comenzaron las conjeturas: ¿Cómo sabía Cristina Pérez sobre el pago para poder llegar al presidente? ¿Es compatible dormir en la misma cama que un ministro de los que, antes de esto, integraban la mesa chica del poder? Preguntas por ahí sin respuestas verbales pero sí con respuestas visuales que dejan en claro que la confianza se rompió y que de a poco le van soltando la mano.
El “bueno” de Luis Petri viajó a Tandil el lunes para cortar la cinta, con bombos y platillos, en la presentación del primer caza F-16 que llegó desde Dinamarca y que ya está operativo en la VI Brigada Aérea de Tandil, un ejemplar que no volará y que solo será destinado para la capacitación de los pilotos en lo que es una especie de simulador de vuelo.
El acto, al que en principio iba a asistir el presidente Javier Milei, costó, ni más, ni menos, que la módica suma de 100 millones de pesos; nada mal en un contexto donde desde el Gobierno nacional se jactan del “ajuste más brutal de la historia”.
Más allá de los números, y lo estrafalaria que fue la presentación, el dato que llamó la atención es que el ministro mendocino, quien aspira a pelear la gobernación de la provincia en las elecciones de 2027, estuvo en la más absoluta soledad. Ni la propia Patricia Bullrich, en su rol de ministra de Seguridad, o en el peor de los casos en el rol de “amiga” y excompañera de fórmula, dijo presente. Ni hablar del resto de los ministros que componen el Gabinete nacional. Cada uno siguió con su agenda propia, dándole la espalda al pobre Petri.
Los rumores son firmes y ponen a Luis Petri como el próximo eyectado de la mesa chica de Javier Milei, más allá de que el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, minutos antes del corte de cinta haya declarado cara a cara con Luis Noveresio en A24 que “ningún ministro va a ser desplazado. No se toca el gabinete. El presidente ha sido claro. Hay muchas operaciones. Los ruidos generan operaciones políticas de todo tipo. El presidente no tiene ningún problema con sus ministros y todo el Gabinete está en funciones”.
