El consumo en los supermercados continúa mostrando señales de debilidad. Aunque la facturación total alcanzó los $2,50 billones durante mayo, al descontar el efecto de la inflación las ventas registraron una caída interanual del 0,7%, acumulando cinco meses consecutivos en terreno negativo, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El informe revela que, frente a la pérdida de poder adquisitivo y los cambios en los hábitos de consumo, los argentinos comenzaron a resignar la compra de determinados productos considerados prescindibles o de mayor valor.
Los rubros que más cayeron
Entre los sectores con mayores bajas en las ventas aparecen las bebidas, tanto alcohólicas como sin alcohol, uno de los rubros más afectados durante mayo. También se registraron retrocesos en electrónicos y artículos para el hogar, una categoría que suele resentirse cuando las familias priorizan los gastos esenciales.
Otro segmento que mostró una disminución fue el de alimentos preparados y rotisería, lo que refleja una mayor tendencia a cocinar en el hogar como forma de reducir gastos. A ello se suman caídas en distintos productos de consumo masivo que, hasta hace poco, integraban habitualmente el carrito de compras.
Qué productos resisten mejor
En contraste, algunos artículos vinculados a las necesidades básicas lograron sostener un mejor nivel de ventas. Los alimentos esenciales y los productos de higiene continúan ocupando un lugar prioritario en el presupuesto familiar, aunque con consumidores cada vez más atentos a promociones, descuentos y marcas alternativas.
Los especialistas señalan que la tendencia muestra un cambio en el comportamiento de compra: las familias reducen los gastos considerados secundarios, buscan ofertas, aprovechan promociones bancarias y reemplazan primeras marcas por opciones más económicas para hacer rendir el ingreso.
Un consumo que sigue sin recuperarse
Si bien la desaceleración de la inflación alivió parte de la presión sobre los precios, los niveles de consumo todavía no logran recuperar el terreno perdido. La evolución de las ventas en supermercados continúa reflejando un escenario de cautela entre los hogares, que priorizan los gastos indispensables y postergan compras que no consideran urgentes.
