El director general de Irrigación, Rubén Villodas, aseguró que las nevadas de julio representaron un importante alivio para las cuencas hídricas de Mendoza, al acumular aproximadamente la mitad de la nieve que suele registrarse en un año promedio en las cuencas de los ríos Mendoza, Tunuyán y Diamante. Además, destacó que el escenario es mucho más favorable que el del invierno pasado, cuando a esta altura prácticamente no se habían producido acumulaciones significativas.
El funcionario explicó que, si durante las próximas semanas se repiten dos eventos similares en las cuencas del norte, podría alcanzarse un año hidrológico promedio. En el sur provincial también se registraron importantes nevadas, aunque representan cerca del 30% de lo habitual debido a que esa región recibe mayores precipitaciones durante el invierno.

Pese al optimismo, Villodas remarcó que la principal preocupación continúa siendo el nivel de los embalses, ya que la nieve acumulada recién comenzará a aportar agua con el deshielo, previsto para fines de la primavera y el verano. Hasta entonces, las demandas de riego deberán abastecerse con las reservas existentes. En ese contexto, adelantó que Irrigación comenzará a definir junto a las inspecciones de cauce el cronograma para el fin de la corta anual de agua y el inicio de la próxima temporada de riego.
De cara al ciclo 2026-2027, las perspectivas son más alentadoras que las del año pasado, especialmente ante la posibilidad de que se consolide el fenómeno de El Niño, que suele favorecer mayores precipitaciones en la región. No obstante, desde Irrigación insistieron en que será fundamental que continúen las nevadas durante el resto del invierno y mantener un uso responsable del recurso hídrico.
