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La Cámara de Diputados le dio sanción definitiva al proyecto de ley del diputado Pablo Priore para que se tenga en cuenta en las contrataciones del Estado a las empresas que sean de triple impacto.

La Cámara de Diputados dio sanción final al proyecto de ley propuesto por el diputado Pablo Piore (PRO) para que se pondere el triple impacto de las empresas entre los criterios de contratación dentro Régimen de Contrataciones de la Provincia. Se modificó, así, el artículo 149 de la  Ley 8706 de Administración Financiera.

“El proyecto lo que busca es que cuando se realicen contrataciones del Estado se dé prioridad a las empresas que sean de triple impacto, que no sólo tiene que ver con la Responsabilidad Social Empresaria, sino que son empresas que tienen impacto en el tema económico, el tema ambiental y de sustentabilidad. Creemos que es importante que las empresas mendocinas también empiecen a tener una visión más amplia, queremos que se profundice y se amplíe la base de estas firmas porque creemos que es muy bueno para la sustentabilidad de Mendoza”, explicó el diputado Priore.

El proyecto además declara de interés general el desarrollo del Ecosistema B, las empresas de tipo B y las compras de triple impacto en el territorio de la provincia de Mendoza. Se consideran empresas de triple impacto” o “Empresas tipo B”a  aquellas que acrediten contar con alguna de las siguientes certificaciones: Certificación de Impacto B, Certificación de calidad ODS u otras nacionales y/o internacionales que acrediten su accionar en el marco del triple impacto, a través de un modelo de impacto social y/o con un modelo de impacto ambiental.

¿Qué es ser una empresa triple impacto?

Se trata de emprendimientos que tengan impacto social, económico y ambiental. En la Cumbre para el Desarrollo Sostenible (ODS), que promueve el trabajo decente y desarrollo económico inclusivo, a fines del año pasado se lanzó un objetivo muy claro para impulsar el trabajo: el Programa Nacional de Emprendedores para el Desarrollo Sustentable (PROESUS).

Fue entonces que de la mano del Ministerio de Ambiente de la Nación, este proyecto – que busca acompañar a emprendedores para incrementar su productividad- puso en agenda los emprendimientos de triple impacto.

Cuidar el ambiente, mejorar la calidad de vida, generar fuentes de trabajo genuinas, trabajar en un proyecto socialmente responsable es parte de la mirada a futuro que deben tener las economías locales y regionales.

Hace algunos años, esa preocupación por el entorno y quienes nos rodean era una responsabilidad que se le adjudicaba principalmente a las ONG u organizaciones sin fines de lucro. Hoy es una responsabilidad que se comparte y exige a las empresas.

Una empresa B es una organización que debe incorporar dentro de sus estatutos su compromiso con ese propósito, que busque consciente y metodológicamente generar impacto social y medioambiental positivo, realizando una evaluación para obtener la certificación en propósito, modelo de negocio, gobernanza, medioambiente, colaboradores y comunidad.

Fuente: Prensa Bloque PRO Diputados de Mendoza

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