El Consejo General de Educación de Mendoza alcanzó un acuerdo histórico para transformar la escuela secundaria. La propuesta se basa en un currículo flexible, una enseñanza centrada en proyectos y un nuevo sistema de evaluación que prioriza la comprensión y las capacidades antes que la memorización.
El organismo coincidió en la necesidad de dejar atrás el modelo enciclopédico, considerado “obsoleto y fragmentado”. En su lugar, se propone una educación que prepare a los jóvenes para los desafíos del siglo XXI.
El nuevo diseño curricular pondrá el acento en el desarrollo de capacidades como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, y las habilidades socioemocionales y digitales. Además, se impulsará el aprendizaje basado en proyectos (ABP), para conectar los saberes con la realidad cotidiana de los estudiantes.
La estructura de la secundaria incluirá un núcleo de saberes esenciales y espacios optativos que permitan personalizar las trayectorias, incorporando nuevas áreas como Competencias Digitales y Emprendedurismo Social y Productivo.
Uno de los ejes centrales de la reforma es transformar la evaluación, pasando de un enfoque punitivo a uno formativo y continuo, que refleje los avances reales de cada estudiante.
Se implementará la acreditación por competencias, utilizando rúbricas y proyectos interdisciplinarios que valoren la comprensión profunda. También se recuperará la oralidad, promoviendo instancias de exposición y argumentación como parte del proceso de aprendizaje.

Docentes, protagonistas del cambio
El Consejo destacó que el rol docente será clave en esta transformación. Por eso, se fortalecerá la figura del Docente Tutor, encargado del acompañamiento académico y socioemocional de los alumnos.
Además, se buscará concentrar las horas cátedra en una misma institución para favorecer el trabajo colaborativo y la planificación conjunta. La formación continua estará vinculada a las necesidades concretas de cada escuela.
El documento fue aprobado por unanimidad en el Consejo General de Educación, que integran representantes de partidos políticos, sindicatos, universidades y cámaras empresariales.
El ministro de Educación, Tadeo García Zalazar, celebró el consenso alcanzado y destacó que “el foco está en el estudiante: queremos que egrese con las herramientas para elegir su futuro, ya sea en la universidad o en el mundo del trabajo”.
Desde el sector productivo, Rodolfo Giró, vicepresidente de la Federación Económica de Mendoza, subrayó la importancia de incorporar la inteligencia artificial y la flexibilidad al sistema educativo. En tanto, Julio Leónidas Aguirre, secretario Académico de la UNCuyo, afirmó que la propuesta “va en la línea de los cambios que necesita el nivel y fortalecerá la participación y el diálogo con la comunidad educativa”.
