Candela Arizaga, de 23 años, prestó declaración ante efectivos de la División Protección Familiar de la Policía de la Ciudad desde el Hospital Pirovano, donde permanece internada. En su testimonio, afirmó que Facundo Moyano “no le hizo nada” y señaló que el episodio ocurrió en un contexto de consumo de drogas, una versión que podría modificar el rumbo de la investigación, aunque todavía no está definido si continuará impulsando la causa judicial.
Pese a esa declaración, el ex diputado continúa detenido por disposición del fiscal Julián Pistone, titular de la UFLA Norte, quien lo imputó por los presuntos delitos de lesiones y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género. Como parte de la investigación, la Fiscalía ordenó el análisis de cámaras de seguridad, la recolección de testimonios y distintas medidas de prueba para esclarecer lo ocurrido.

En paralelo, el abogado Diego Storto informó que asumirá formalmente la representación legal de Arizaga únicamente si la joven decide avanzar con el proceso judicial. Mientras tanto, la investigación sigue en curso y la Justicia busca determinar con precisión las circunstancias en las que se produjo el episodio.
A las actuaciones también se sumó el testimonio del encargado del edificio donde ocurrió el hecho. El hombre sostuvo que no observó una situación de violencia y aseguró que interpretó que Moyano intentaba asistir a la joven, quien, según relató, se encontraba desorientada, semidesnuda y con dificultades para ubicarse en tiempo y espacio. Además, indicó que el ex diputado le comentó que Arizaga había sufrido “un brote” y que intentaba contenerla para evitar que corriera riesgos en la vía pública.
