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La morosidad de las familias marcó otro récord y el Gobierno ya no puede ignorar la crisis

El nivel de incumplimiento en los créditos volvió a subir en marzo y alcanzó valores que no se registraban desde 2004, en medio de la caída del poder adquisitivo y el alto costo del financiamiento.

La morosidad de las familias argentinas volvió a subir en marzo y alcanzó un nuevo récord, consolidando una tendencia que preocupa tanto al sistema financiero como al Gobierno nacional, que busca contener el deterioro del crédito.

Según distintos informes privados y datos del sistema financiero, el nivel de incumplimiento en los pagos se ubica en máximos desde 2004, tras más de un año de subas consecutivas.

Un deterioro sostenido

El aumento de la mora no es un fenómeno aislado. Los registros muestran que lleva al menos 16 meses en alza, en un contexto donde los ingresos no logran recomponerse al ritmo de los gastos y las tasas de interés se mantienen elevadas.

En ese escenario, cada vez más hogares presentan dificultades para cumplir con sus compromisos financieros. La tasa de morosidad ya se ubica en torno al 11%, un nivel que prácticamente cuadruplica los valores de fines de 2024.

Dónde se concentra el problema

El deterioro se observa en todo el sistema, aunque golpea con mayor fuerza en los créditos al consumo, especialmente tarjetas de crédito y préstamos personales.

También crece con fuerza en el segmento no bancario, como billeteras virtuales y financieras, donde los niveles de incumplimiento pueden escalar incluso por encima del 25%.

Esto refleja una presión creciente sobre los hogares, que en muchos casos utilizan el crédito para cubrir gastos corrientes como alimentos o servicios.

Las causas detrás del récord

Entre los factores que explican este escenario aparecen la pérdida del poder adquisitivo, el encarecimiento del financiamiento y una recuperación económica desigual.

El crédito, que en muchos casos funcionó como “alivio” frente a la caída de ingresos, ahora se convierte en un problema a mediano plazo, generando un círculo difícil de sostener para las familias.

La preocupación del Gobierno

El aumento de la morosidad representa un desafío adicional para la política económica. Por un lado, limita la expansión del crédito, ya que los bancos se vuelven más cautelosos al prestar. Por otro, expone el impacto social del ajuste sobre los sectores más vulnerables.

En este contexto, el Gobierno busca alternativas para evitar que el problema se profundice, mientras intenta sostener la estabilidad macroeconómica y reactivar la actividad.

El dato de marzo confirma que el endeudamiento de los hogares se convirtió en uno de los principales focos de tensión de la economía argentina, con efectos que podrían extenderse en los próximos meses.

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